domingo, 27 de mayo de 2018

La Genealogía Espiritual, PRIMERA CONFERENCIA, Parte V


La Genealogía Espiritual
     PRIMERA CONFERENCIA     
 Parte V       

Tomado del libro: “La Genealogia del Hombre.”
De Annie Besant

Esforzaos en conservar fija en vuestra mente esta idea esencial, puesto que se repite constantemente en cada una de las etapas y a todas las rige, sean cuales fueren las circunstancias especiales que puedan caracterizar a cualquiera de ellas. Esta idea os servirá siempre y en todos los casos de norte y guía, cuando os halléis perdidos en medio del laberinto de las Cadenas, Rondas, Globos y Razas, que tan fecundo manantial son de confusiones para el estudiante de Teosofía.
Después de esto,
¿qué es lo que debemos esforzamos en comprender?
Lo que se llama una Cadena planetaria. Considerada una Cadena planetaria como un todo, constituye los Upadhis de un Logos Planetario, en los cuales Su vida encarna. Siete son las etapas que deben recorrerse, y por lo tanto siete deben ser las Cadenas.
-Tres Cadenas durante las cuales el Espíritu desciende constantemente;
-una Cadena, la cuarta, durante la cual el Espíritu y la Materia están entremez-clados y entretejidos teniendo entre sí innumerables relaciones;
-luego tres Cadenas ascendentes, al fin de las cuales todo vuelve al seno del Lagos Planetario, para sumergirse en Ishvara con el fruto recolectado durante la evolución.
Una Cadena planetaria puede así ser considerada como los cuerpos en los cuales la vida del Logos Planetario se reencarna siete veces, principiando cada Cadena con el fruto recolectado por su predecesora, y transmitiendo cada Cadena a su sucesora los frutos que  ha  recogido.
El  período durante el  cual una  Cadena planetaria persiste, es  llamado un  Manvántara planetario, y cada Manvántara es seguido de un Pralaya planetario. Los seres cuyos más elevados principios han sido desarrollados durante el Manvántara, pasan a su conclusión a un estado de felicidad supra consciente, el Nirvana planetario, al paso que aquellos que no están tan desarrollados se sumergen en un apacible sueño. Estos "nirvanis" no vuelven a nacer hasta que la siguiente sucesiva Cadena ha desarrollado upadhis a propósito para su ulterior evolución, en cuyo momento vuelven a proseguir su ulterior desarrollo y progreso.
Estudiemos ahora una sola Cadena planetaria, y veamos cómo está formada, y qué son los eslabones que la constituyen.
Cada eslabón de la Cadena es una Ronda o círculo de vida;
una oleada de vida constituye un círculo completo, sobre el principio ya enunciado, pasando a través de siete etapas.
Durante tres etapas la oleada de vida desciende a la materia, y da nacimiento a formas cada vez más materiales.
En la cuarta etapa la oleada de vida desarrolla formas con las cuales se origina el conflicto.
En las tres restantes la oleada de vida asciende, y las formas a las cuales ha dado nacimiento se hacen cada vez más espirituales.
Además, cada Ronda de la oleada de vida desarrolla un reino de la naturaleza -los tres elementales, el mineral, el vegetal, el animal y el humano- hasta la más elevada perfección de su tipo peculiar, hallándose los tipos futuros que no pertenecen a esta Ronda indudablemente presentes, pero más o menos embrionarios, comparados con su futuro desarrollo.
Así, pues, siete Rondas, siete círculos sucesivos de la oleada de vida, son los eslabones que componen una Cadena planetaria.
Examinemos una sola Ronda, un solo círculo de vida, y veremos que ésta tiene también sus propias y peculiares  siete  etapas; 
pero  esta vez cada etapa es un  Globo, un mundo. 
-En  los  tres  primeros  son desarrolladas las formas;
-en el que se halla en medio, tiene lugar la lucha entre las formas y los Espíritu que las cobijan, y de este modo las formas son animadas;
-en los tres últimos los Espíritus moldean las formas a voluntad.
Para distinguir estos Globos unos de otros, se han empleado las letras del alfabeto desde la A hasta la G; los Globos que se hallan en el arco descendente y los que están en el arco ascendente, se corresponden entre sí.
En los Globos del arco ascendente se desarrolla a la perfección aquello que sólo es un bosquejo embrionario en los Globos del arco descendente,
en tanto que el Globo intermedio es el punto de equilibrio, de conflicto, de vuelta.
El Globo A es de sutil materia mental, y es arquetipo, esto es, contiene los arquetipos de las formas que deben ser desarrolladas durante la Ronda. H. P. B. dice: "La palabra 'arquetipo' no debe ser tomada aquí en el sentido que los Platónicos le dieron, esto es, el mundo tal como existía en la mente de la Deidad, sino en el de un mundo formado como un primer modelo que debe ser copiado y perfeccionado por los mundos que le suceden naturalmente" (Doctrina Secreta, 1, 221, nota.),
el Globo G, que se halla en el arco ascendente, corresponde, por lo que a la clase de materia se refiere, con el Globo A, y contiene los arquetipos de este último Globo concluidos en sus detalles y perfeccionados.
El Globo B es de materia mental más densa, y es creador o intelectual; es decir, contiene los tipos concretos derivados de los arquetipos, las cualidades determinadas, las formas toscas e imperfectas. El Globo F, del  arco ascendente,  corresponde  con  el  Globo  B,  y  contiene  estas  formas  elaboradas  y perfeccionadas.
El Globo C es de materia astral, y es sustancial o formativo; esto es, construye las toscas formas de materia más densa, y su correspondiente Globo E las presenta de materia similar, pero primorosamente adaptadas para sus funciones.
El Globo D es de materia física, y es el punto de vuelta, el campo de batalla entre el Espíritu y la Materia.
Sobre cada Globo tiene sucesivamente lugar una etapa en el reino que se desarrolla en la Ronda, de modo que cuando la oleada de vida ha completado su círculo en tomo de los siete Globos, esto es, ha completado una Ronda, este reino está completamente desarrollado.
Todos los reinos adelantan una etapa en su embrionaria carrera en conformidad con la característica de la Ronda en la cual se desarrollan.
Así, en la primera Ronda, el Reino Elemental más elevado se completa, los dos restantes reinos elementales y el mineral descubren todos  sus  tipos,  y los  reinos  vegetal, animal y humano son solo  esbozados, mas  no  todavía principiados, y así sucesivamente. Este punto se tratara tunas detalladamente cuando nos ocupemos de la evolución física. En los Puranas se da el nombre de Dvipas a los Globos de nuestra Cadena, siendo Jambudvipa nuestra tierra.
Desde el momento en que nos sea dable comprender en donde al presente nos hallamos, nuestro Campo de Evolución debe ser claramente percibido.
Nuestro Logos Planetario, llamado Brahma, en Su para nosotros función creadora, ha conducido ya Su reino dentro de la cuarta etapa de su evolución; nos hallamos en la cuarta Cadena planetaria.
De la primera Cadena planetaria, la arquetipo, nada sabemos excepto que se la llama Su Cuerpo de Tinieblas, o de la Noche, y que sus frutos fueron los Asuras. De la segunda Cadena planetaria, la creadora, tampoco sabemos nada, salvo que fue Su Cuerpo de Luz, o del Día, y produjo los Pitris Agnishvatta.
De la tercera Cadena planetaria, la formativa, sabemos algo, puesto que su Globo D fue la Luna, fue Su Cuerpo del Crepúsculo, desarrollo los Pitris Barhishads y siete clases de Monadas para su sucesora; a esta Cadena la llamamos la Cadena Lunar.
La cuarta Cadena planetaria, la física, la terrestre, cuyo Globo D es nuestra Tierra, es Su Cuerpo del Amanecer, y esta evolucionando hombres.


viernes, 18 de mayo de 2018

La Genealogía Espiritual, PRIMERA CONFERENCIA, Parte IV


La Genealogía Espiritual
      PRIMERA CONFERENCIA     
                               Parte IV        
Tomado del libro: “La Genealogia del Hombre.”
De Annie Besant

Los llamados Jivas Imperecederos, son la cuarta de las siete Órdenes Creadoras -no de las doce- con las cuales estamos relacionados. Luego siguen las tres últimas Órdenes que contienen una gran parte de lo que ya ha evolucionado en nuestro esquema planetario en pasados Kalpas, y de las cuales podemos saber algo más, puesto que están relacionadas con nuestra especial evolución.
La quinta Jerarquía es llamada la de Makara, y tiene por símbolo el pentágono. En éste aparecen los aspectos duales espirituales y duales físicos de la naturaleza, los positivos y los negativos en lucha entre sí; estos últimos son los turbulentos, los "rebeldes" de un gran número de mitos.
Pronto tendremos bastantes datos acerca de estos rebeldes, los cuales son llamados los Asuras, nacidos del primer Cuerpo de Brahma, el Cuerpo que, rechazado, se convirtió en Tinieblas. Una gran hueste de Seres de esta Jerarquía proceden de un pasado universo, y surgen en su completo desarrollo, por así decido, del Logos Planetario. Estos Seres parece que también son llamados Asuras, y pertenecen a este universo por su evolución, pero nosotros estamos especialmente relacionados con los nacidos del Cuerpo de Tinieblas. Estos son Seres de un gran poder y conocimiento espiritual, pero llevan profundamente oculto en sí mismo el germen, la esencia de Ahamkara, de aquella que yo creo que constituye la facultad que es necesaria para la evolución humana. Ellos son el fruto de la primera Cadena planetaria, palabra ésta que se hará más familiar y comprensible a medida que prosigamos en nuestro estudio.
La sexta de estas grandes Jerarquías contiene algo que también podemos comprender; contiene a los nacidos del Cuerpo de Brahma que es conocido como el Cuerpo de Luz, o del Día. Entre esta hueste de Devas se ve brillar con especial resplandor a un grupo de Ellos; son los Pitris de los Devas, los cuales son conocidos con el nombre de Agnishvattas, Aquellos que son llamados los “séxtuples Dhyanis”;
Ellos son los que lo dan todo al hombre excepto el Atma y el cuerpo físico, y por lo tanto son llamados los dadores de los cinco principios medios  humanos".
Ellos  dirigen a  la  Mónada  a  fin  de  que  le  sea  factible obtener  los  átomos permanentes relacionados con estos principios, o el "quíntuple plasma".
Ellos son el fruto de la segunda Cadena planetaria. Esta Jerarquía incluye  además  grandes  huestes  de  Devas,  los  más  elevados  Espíritus  de  la Naturaleza, o Elementales del Reino Medio.
La séptima Jerarquía contiene aquellos a quienes conocemos bajo el nombre de Pitris Lunares, o los Pitris Barhishad, nacidos del Cuerpo de Brahma llamado el Crepúsculo, el Sandhya. Estos Pitris Barhishad están relacionados con la evolución física del hombre, del mismo modo que los Pitris Agnishvatta lo están con la intelectual; así es que a medida que prosigamos en nuestro estudio trabaremos conocimiento con ambos. Además, aquellos que vemos agruparse a su alrededor, y que pertenecen a su Jerarquía, son sus agentes en la obra que deben llevar a cabo; vastas huestes de Devas, los Espíritus inferiores de la Naturaleza, o Elementales del Reino más Inferior, los cuales están ocupados en la actual construcción del cuerpo del hombre. Y aquí se hallan también los espíritus de los átomos, las semillas de la evolución en Kalpas futuros, pero con ellos no tenemos nosotros aquí nada que ver.
Así, las siete grandes Jerarquías, u Ordenes Creadoras, se presentan ante nuestra vista en su esplendor, prontas para llevar a cabo la misión que les está encomendada, la misión de guiar a sus hermanos más jóvenes a lo largo del sendero de la evolución, y la de dirigir el desarrollo de poderes espirituales en un universo de materia.
Ahora echemos una ojeada al segundo gran bosquejo, el del Campo de la Evolución. Sobre éste no me extenderé mucho, puesto que sus contornos se harán claros y visibles a medida que estudiemos la evolución física; sin embargo, no podemos hacer comprensible a nuestro espíritu los puntos referentes a la evolución espiritual, a menos de que tengamos a la vista los amplios contornos del Campo en el cual dicha evolución tiene lugar. La llamo Campo, traduciéndolo del término Kshetra del Bhagavad Gita, porque es el tipo genuino de Materia. Esta palabra expresa mejor que cualquier otro vocablo que yo pueda inventar, todo lo que está incluido bajo el nombre de Materia en la cual la evolución tiene lugar. Al presente nosotros estamos limitados al reino de un Logos Planetario, al reino al cual pertenecemos, puesto que cada Logos Planetario preside sobre un Campo de Evolución, y  esto  debemos estudiado. Aquí sólo  trato de  los  principios fundamentales. Primero debemos comprender claramente las diversas fases que el Campo presenta.
Estas fases se presentan una y otra vez, y en cuanto lleguemos a comprenderlas bien, serán para nosotros a manera del hilo de Ariana para salir del laberinto. Existen siete grandes etapas de evolución espiritual, durante tres de las cuales el Espíritu desciende. A medida que el Espíritu desciende confiere cualidades a la Materia; le da ciertos poderes, ciertas cualidades, ciertos atributos, y estas cualidades, poderes y atributos son el fruto de las tres primeras etapas del descenso del Espíritu. Luego sigue una etapa, la cuarta, única en su clase, en que la Materia, habiendo de esta suerte sido dotada con diversos poderes y atributos, entra en múltiples relaciones con el Espíritu animador que ahora la compenetra. Esto constituye la gran batalla del universo, el conflicto entre el Espíritu y la Materia, la batalla de Kurukshetra entre las grandes huestes de los dos ejércitos enemigos. Aquí, en esta parte del Campo, es en donde está el punto de equilibrio. El Espíritu, entrando en innumerables relaciones con la Materia, es al principio vencido. Más adelante llega el punto de equilibrio, en el cual ninguno de los dos combatientes lleva la ventaja. Luego el Espíritu principia a triunfar lentamente de la Materia, de suerte que, cuando esta cuarta etapa ha pasado, el Espíritu es el dueño de la Materia, y está pronto para ascender a través de las tres restantes etapas que completan las siete. En estas tres restantes etapas el Espíritu organiza la Materia que ha subyugado y animado, y la hace servir para sus designios, así como le da la forma que necesita para manifestarse, de modo que la Materia se convierte en el vehículo por medio del cual todos los poderes del Espíritu pueden manifestarse y hacerse activos. Las tres últimas etapas tienen por objeto este ascenso espiritual. Por lo tanto, hay tres etapas descendentes destinadas a dar las cualidades; una de lucha que constituye las múltiples relaciones, y tres ascendentes en las cuales la Materia es modelada por el Espíritu en los vehículos perfectos que le son indispensables para su manifestación.

Para mayor claridad podemos presentar nuestro esquema en forma tabular:


Tres descendentes
Cualidades
Materialización
Siete Etapas 
Una equilibrio   
Relaciones 
Conflicto  

Tres ascendentes
Organismos
Espiritualización



La Genealogía Espiritual, PRIMERA CONFERENCIA, Parte III


La Genealogía Espiritual
PRIMERA CONFERENCIA     
                                 Parte III        
Tomado del libro: “La Genealogia del Hombre.”
De Annie Besant

Luego, en tomo de esta brillante Trimurti, vemos, permaneciendo en la luz que procede de Ella, a los frutos de pasados universos; esto es, a Aquellos que han conseguido elevarse a esta maravillosa altura espiritual; y las próximas Formas que confusamente vislumbramos en medio de esta luz, son de Aquellos que son llamados los Siete.
Las palabras descriptivas, los nombres dados a este número, los Siete, difieren en las diversas religiones. El Indo habla de los siete hijos de Aditi - el octavo fue Marttanda, el sol; teniendo cada hijo, o Aditya, su particular "casa" propia. Han sido llamados los Siete Espíritus del Sol; los siete Dioses del Misterio fue Su nombre en el antiguo Egipto. En la religión de Zoroastro eran llamados los siete Amshaspends. Entre los Judíos, Ellos son los siete Sephiroth; entre los Cristianos y Mahometanos, Ellos son los siete Arcángeles.
Los nombres no tienen importancia alguna. Lo importante es que todas las religiones los presentan como permaneciendo en tomo de la Trinidad manifestada, siendo los Virreyes, por decirlo así, de Ishvara en el vasto Imperio del sistema solar, teniendo cada uno Su propio reino, y administrando cada uno Su propio y particular departamento. Los Teosofístas Les damos el nombre de Logos Planetarios, porque estos siete Espíritus del Sol han sido constantemente identificados con  los  siete  planetas sagrados,  los  cuales  son  Sus  cuerpos  físicos.

Estos planetas en su forma externa son globos aquí, algunos de los globos que forman nuestro sistema solar; pero en su naturaleza espiritual son los poderosos Hijos de Aditi  cada uno de los cuales posee Su propia casa, esto es, su planeta particular, gobernando en Su propio reino, un departamento definido del universo solar.
En torno de estos Hijos de Aditi, en un más amplio círculo, existen además los grandes Seres, las Jerarquías creadoras, o las Doce Ordenes Creadoras del universo. Cada una de estas Órdenes está presidida por uno de los Doce grandes Dioses que se mencionan en todas las historias antiguas, apareciendo grandes y magníficos desde la gran distancia en que Ellos moran.
Estos Dioses están simbolizados en los familiares Signos del Zodiaco, pues el Zodiaco no es una invención moderna, sino que fue legado a la Cuarta Raza por los grandes Instructores, y en vuestros propios anales podéis leer los nombres de algunos de Ellos, uno de los cuales, Asuramaya, es conocido como el primero de los grandes astrónomos; él fue quien dio los Zodiacos al Egipto y a la India.
Estos círculos astronómicos son los símbolos, los cuadros sobre los cuales está escrito el plan del sistema solar, y en las tradiciones del pasado hallamos el norte y guía para salir del laberinto, y comprendemos por qué se nos dice que un planeta "rige", o es el Señor de uno de los signos del Zodiaco, puesto que el planeta es el Espíritu Planetario, y Su signo del Zodiaco es una de las grandes Jerarquías Creadoras, la cual contiene en sí misma a las restantes Jerarquías como subjerarquías, y éstas, bajo Su gobierno y dirección, construyen Su reino, y ayudan a evolucionar a las Mónadas que en él se hallan.
Si tenéis esto en cuenta, este cuadro, aunque sorprendente, no se os hará confuso y de difícil comprensión.
Primero aparece la gran Trinidad;
en torno de esta Trinidad los siete Espíritus que son sus Virreyes en Su universo; en torno de estos Espíritus las doce Jerarquías Creadoras, cuya misión es construir el universo.
En la presente etapa de evolución, de estas doce Jerarquías Creadoras, cinco de ellas han desaparecido del alcance de la vista de aun los más grandes y más desarrollados Instructores de nuestro mundo; cuatro de ellas han alcanzado la liberación, y una está tocando los umbrales de la misma.

Así, pues, y por lo que a nuestra particular evolución se refiere, solo tenemos que ver al presente con siete de Ellas, las cuales afectan, por decirlo así, a nuestro fragmento Deifico, la porción de Ishvara (Una porción de Mi mismo, un ser viviente. Bhagavad Gita, XV, 7), el Jivatma, el ser viviente, que pronto veremos que, en su naturaleza más espiritual y elevada, es una parte integrante de una de estas Jerarquías. Tratemos de obtener una vislumbre de las principales características de Ellas, puesto que no es indispensable describirlas por muy imperfectamente que lo hagamos, a fin de que no aparezcan completamente confusas a nuestros ojos, cegados por la esplendorosa luz en la cual moran.
Primero viene la Orden que únicamente se puede describir por medio de palabras relacionadas con el fuego; se les llama Hálitos Ígneos Informes, Señores del Fuego, llamas Divinas, Fuegos Divinos, Leones de Fuego, Leones de Vida; nombre tras nombre, epíteto tras epíteto, refiriéndose todos a los atributos del fuego, pues se ha escrito que Ellos son la Vida y el Corazón del universo, el Atma, la Voluntad Kósmica, pues por medio y a través de Ellos pasa el Rayo divino de Paramatma que despierta Atma en la Mónada del hombre.
Por debajo de Ellos está la segunda gran Jerarquía, doble en su naturaleza, las "dobles unidades", Fuego y Éter, la Razón manifestada, la Sabiduría del sistema, lo que llamamos Buddbi Kósmico, lo qué despierta Buddhi en la Mónada del hombre.
Por debajo de Estos está la tercera, Mahat, o Manas Kósmico, "'las Tríadas", Fuego, Éter, Agua, la actividad Kosmica, que también vierte una parte de su esencia sobre la Monada del hombre .a medida que éste desciende.
Estas son las Ordenes Creadoras Arupa, las cuales moran en una materia demasiado sutil para asumir una forma limitada, materia en la cual todas las "formas" están entremezcladas y se compenetran mutuamente.
Más abajo de estas Ordenes, hay las Ordenes Creadoras Rupa, y la primera de ellas, la cuarta entre las Jerarquías, es la nuestra, la Jerarquía de las Monadas humanas, que, sin embargo, no han abandonado el seno de nuestro Supremo Hacedor, en donde en realidad permanecemos constantemente inseparables de Él, aunque a nosotros, supeditados como estamos por las férreas mallas de la materia, se nos figura que somos distintos, y que estamos completamente separados. Nosotros podemos percibir confusamente que estas Monadas están allí, en la gloria de su origen, junto con una "determinada individualidad espiritual", que, según se ha escrito, se separa cada vez más y más en los planos inferiores.
Después que hayamos concluido el imperfecto bosquejo de las siete grandes Jerarquías, lo cual nos proporcionará una ojeada a vista de pájaro del conjunto de nuestro tema, volveremos a ocuparnos de las Mónadas.

jueves, 17 de mayo de 2018

La Genealogía Espiritual, PRIMERA CONFERENCIA, Parte II


La Genealogía Espiritual
      PRIMERA CONFERENCIA     
                                                    Parte II
Tomado del libro: “La Genealogia del Hombre.”
De Annie Besant

Así, pues, con el objeto de que nos sea factible trazar con algún acierto la genealogía del hombre, creo que obraremos acertadamente siguiendo los amplios derroteros delineados por el gran "discípulo de los Rishis: H. P. B., a quien saludo aquí con toda la efusión de mi alma agradecida, por la luz y conocimiento que ella ha traído al mundo moderno. Desde el mismo principio de estas conferencias me complazco en reconocer mi deuda a su gran obra la Doctrina Secreta, de la cual todo el plan y los innumerables detalles son tomados. Por mi parte he añadido algunos hechos; he llenado alguno que otro vacío, y he puesto quizás un puente a algunas lagunas. Sin embargo, la mayor parte de los materiales son suyos, pues son extraídos del archivo de su vasto conocimiento oculto, de su gran repertorio de verdades (Teniendo esto en cuenta, las referencias a la Doctrina Secreta solo se citan cuando hay algún motivo especial para ello. En realidad puede decirse que todas estas conferencias se refieren constantemente a dicha obra.).

Términos Sanscritos
Rishis: Adeptos; inspirados o iluminados.  En la literatura védica se emplea este término para designar a aquellos personajes por medio de los cuales fueron revelados los diversos mantras. 

Shástras: Zâstra  (Shâstra o S’âstra) (Sánscrito).-  Un tratado o libro; cualquiera obra de divina o aceptada autoridad, incluyendo los libros de leyes.  Un zâstri (shâstrî) significa, aun hoy día, en la India, un hombre versado en la ley divina y humana.  [Zâstra significa además: obra científica o canónica; escritura; texto sagrado; enseñanza; ley; precepto, instrucción; doctrina, regla; las seis escuelas de filosofía.]  (G.T. H.P.B.)

H. P. B. nos enseña que, al tratar de comprender al hombre y su genealogía, debemos tener en cuenta tres grandes líneas de evolución.
Primero; la evolución espiritual que es de con mucho la más importante, puesto que el Espíritu es el dueño de la materia, el que la guía, la moldea y le da forma; y a menos de que la genealogía espiritual sea conocida, el hombre permanecerá siendo siempre un problema insoluble.
Segundo; en el polo opuesto de la naturaleza humana, esto es, el físico, está la genealogía del cuerpo del hombre. La genealogía espiritual es el descenso gradual del Espíritu en la Materia. La genealogía física es el resultado de la ascensión del Espíritu a través de la Materia, a la cual moldea para dar lugar a la manifestación de sus propios e inherentes poderes.
Tercero; examinando estas dos grandes líneas, una de ellas descendiendo de arriba abajo, y otra ascendiendo de abajo arriba, llegamos a un punto en que una tercera línea de evolución en la genealogía del hombre se junta con ambas, y las une para formar el ser humano. Esto constituye la evolución intelectual; esto es, la llegada del Ego con el fin de tomar posesión de su tabernáculo físico, así como para unir este tabernáculo con el Espíritu que lo ha cobijado, y que por medio de su sutil influencia lo ha moldeado y construido.

Una vez hemos trazado la evolución espiritual, la física y la intelectual, entonces se presenta a nuestra vista una vasta perspectiva en la cual podemos ver la completa genealogía del hombre bosquejada en amplios y comprensibles perfiles, y así podemos principiar a comprender algo de la maravilla de esta Naturaleza Humana que es Dios; Dios en forma manifestada, divino en esencia y en poderes.

H. P. B. dice: "Para la formación de los tres Upadhis periódicos, existe en la naturaleza un triple esquema evolucionario; o mejor dicho, tres esquemas distintos de evolución, los cuales en nuestro sistema están inextricablemente entrelazados y entremezclados constantemente.
1ro) El Monádico, como su nombre indica, es el que se refiere al progreso y desarrollo en las fases de actividad todavía elevadas de las Mónadas, en conjunción con:
2do) El Intelectual, representado por los Manasa Dhyanis (los Devas Solares o Agnishvatta Pitris ), los dadores de la inteligencia y de la conciencia al hombre; y
3ro) El físico, representado por los Chhayas de los Pitris Lunares, entorno de los cuales la Naturaleza ha condensado el actual cuerpo físico. .. La unión de estas tres corrientes en el hombre, es lo que lo hacen el ser complejo que ahora es" (Doctrina Secreta l, 2o3 - 2o4).

Ahora bien; ésta es la gran tarea que debemos llevar a cabo en estas conferencias. A mis débiles manos, a mi imperfecta oratoria ha sido confiada esta labor, labor demasiado importante en verdad para mí, que tan limitada soy en conocimiento y poderes para realizar tamaña empresa, y por lo tanto, para poder prometerme un éxito completo. Así pues, todo lo que puedo esperar de mi trabajo, es presentaros los resultados de un estudio dirigido por un conocimiento muy superior al mío, esperando con esto, no imponeros autoritariamente un esquema  que  debéis  aceptar,  sino  exponeros  los  datos  que  una  estudiante puede  proporcionar  a  sus compañeros de estudio, los cuales os pueden ser de utilidad en vuestras investigaciones, y serviros, si es que tengo tal fortuna, a manera de norte y guía a través del intrincado laberinto de la naturaleza, de modo que puedan ayudaros en vuestros esfuerzos para franquearlo.
Hoy nos ocuparemos de la primera de estas tres líneas de la genealogía humana, la genealogía espiritual del hombre. A fin de comprenderla bien, debemos principiar con delinear dos amplios bosquejos.
Primero, el bosquejo de aquellas grandes Jerarquías de Inteligencias espirituales que en pasados Kalpas, en pasados universos, habiendo completado su evolución humana, se han elevado lo suficiente para llegar a ser cooperadores con Ishvara en la formación de un nuevo Brahmanda. Estas son las Jerarquías que dirigen y moldean los Arquitectos, los Constructores de sistemas solares.
Nos es indispensable tener alguna idea, por vaga, por imperfecta, por pobre que sea, de estas grandes Jerarquías que pueblan nuestro sistema solar, y a quienes somos deudores de nuestra evolución espiritual; alguna idea expuesta con veneración y respeto por imperfecta que sea, puesto que Ellas son la vida del universo, Ellas son las directoras de la evolución espiritual, intelectual y física.

El segundo bosquejo es el del Campo de la Evolución, el lugar en donde la evolución se verifica.
Ahora bien; en los antiguos anales ocultos, idénticos en este punto con las más antiguas enseñanzas Indas, hallamos que nuestro sistema solar cuenta una existencia que se extiende más allá de lo que para nosotros es un ilimitado pasado, pues según se dice, tiene al presente una edad de l.955.884.703 años (Doctrina Secreta, II, 72 Y nota); un período tan enorme que al mentarlo no hago más que proferir palabras, las cuales no llevan idea alguna a la mente humana, como no sea la de una antigüedad ilimitada. Retrocediendo hacia este remoto pasado, vemos, empleando el magnífico símil de Manu a Ishvara apareciendo como una Montaña de Luz para iluminar las tinieblas. No existen palabras mejor apropiadas que éstas para dar una idea del amanecer de un nuevo universo. Las palabras son casi obstáculos en el camino de la comprensión de la vaga idea de la aparición de la Luz en medio de las tinieblas insondables. Este es el símil que escogió el Creador de la Humanidad, cuando quiso describir a los hombres el amanecer de un sistema solar. Luego se nos dice -y nosotros sólo podemos repetir respetuosamente lo que se nos dice- que Ishvara se desarrolla en una triple manifestación, en tres Formas, y de esta maravillosa luz vemos surgir en prodigiosos y magníficos contornos tres poderosas y divinas formas.
-Estas Formas son los poderes, los Aspectos de Ishvara, las cuales deben manifestarse en el futuro universo.
-Ishvara es quien crea, quien conserva, y quien destruye, cuando se aproxima el fin del sistema.
Al Uno en tres Formas, o al Tres cuya esencia es Una, podemos llamarlo como bien nos plazca. Nosotros percibimos confusamente en tres upadhis lo que aparece con el objeto de obrar, pero esto no divide a la Conciencia que todo lo comprende y abarca, la cual anima las tres Formas. A estas prodigiosas Formas les damos el nombre de LOGOS, empleando este término griego que significa la PALABRA, debido a que la idea de sonido expresa mejor los incalculables poderes de la Deidad manifestada, sonido que crea, conserva y destruye.
Al presente esta triplicidad aparece en todas las religiones, excepto acá y allá, en donde por causas accidentales y de poca monta, no ha sido todavía clara y definitivamente aceptada. Retroceded a la lejana Caldea; estudiad en los exhumados restos de las abiertas tumbas del desolado Egipto los secretos que sus momias os revelan, y en todas partes, del mismo modo que en los Shastras Indos, veis surgir el Tres del Uno; Uno en la divinidad de Su naturaleza, Tres en Sus poderes manifestados.

miércoles, 16 de mayo de 2018

La Genealogía Espiritual, PRIMERA CONFERENCIA, Parte I


La Genealogía Espiritual
   PRIMERA CONFERENCIA     
Parte I        

Tomado del libro: “La Genealogia del Hombre.”
De Annie Besant

PREFACIO

Al mandar estas conferencias a los estudiantes de Teosofía, deseo advertirles que no tienen la pretensión de ser una exposición más “autorizada" que la de los demás libros que han salido de mi pluma, Quizás podrá parecer superfluo que repita una advertencia que con tanta frecuencia he hecho; pero la tendencia a considerar la simple labor de una estudiante como una enseñanza autorizada se repite una y otra vez, y de aquí la necesidad de repetir lo que tantas veces se ha dicho.

En estas conferencias trato un asunto sumamente complicado y difícil. Además, no he tenido la oportunidad de consultar con nadie acerca de la exactitud de las observaciones hechas, por medio de las cuales he llenado los vacíos que se observan en la serie de hechos que nos dejó H. P. B. De aquí que estas conferencias solo sean las observaciones todavía no demostradas de una simple estudiante, llevadas a cabo solo con la ayuda de los pobres y escasos poderes que poseo, y realizadas en medio del tumulto de las ocupaciones de la vida. Las cosas que he tenido ocasión de observar han arrojado mucha luz sobre mi espíritu, y han resultado beneficiosas a la par que interesantes para los muchos asiduos estudiantes en cuya presencia se dieron estas conferencias. Ellas han solventado muchos enigmas, y han hecho inteligibles muchos datos antes confusos y de difícil comprensión. Sin embargo, es muy posible que, en cuanto a los detalles, existan muchos errores, si bien parece ser que los principales hechos nuevamente observados son exactos. Con respecto a fijar fechas, por lo que a los antiguos tiempos se refiere, me creo completamente incompetente. Fácil es el observar la presencia del hombre junto con la de algunas especies de animales sobre este globo, pero esto no es suficiente para fijar fechas precisas. Por lo que a este punto se refiere, he tomado por norma la Doctrina Secreta, debido a que, a medida que mi conocimiento se ha aumentado paulatinamente, me ha demostrado la exactitud por punto general de este maravilloso libro, así como que H. P. B. poseía una suma de conocimiento oculto que ninguno de entre nosotros puede pretender sobrepujar.
Quizás deba añadir que estas materias, tales como son tratadas en estas conferencias, no tienen una gran importancia. Sin embargo, todo lo que se refiere a nuestro pasado es sumamente interesante, a pesar de los errores de detalle, los cuales no son obstáculo que nos impida adquirir el conocimiento de las verdades y principios capitales. Por mi parte he hecho cuanto me ha sido dable para descubrir la verdad y evitar las equivocaciones y errores, pero la exactitud en semejantes materias es más cuestión de poder que de buen deseo.
Por lo tanto, al publicar mi pequeño libro, lo hago con el pleno conocimiento de su insuficiencia, si bien con la esperanza de que pueda ser de utilidad a mis compañeros de estudio, a lo menos temporalmente, hasta que llegue el momento en que todos sepamos más.

ANNIE BESANT


Queridos amigos, Muchos de vosotros sabéis que durante los últimos cincuenta años, la ciencia de los países Occidentales ha tratado de hallar las huellas de lo que se llama la genealogía del hombre. En Alemania, en Francia y en Inglaterra, los hombres de Ciencia han tratado de ordenar el gran número de hechos recogidos, a fin de hallar un árbol genealógico y comprender el sistema por medio del cual el hombre ha evolucionado desde la niebla de fuego hasta el Ser humano civilizado.
La gran dificultad con que se ha tropezado para hallar las genealogías del hombre, estriba en el hecho de que dichas genealogías sólo se han buscado en su naturaleza física.
En las huellas de su cuerpo, los hombres de Ciencia siguen paso a paso el camino a lo largo del cual este maravilloso y complicado organismo ha sido construido célula tras célula en todos los reinos de la naturaleza; y esto lo han hecho con una paciencia digna del mayor encomio y con bastante éxito, aunque su ignorancia de los ciclos sucesivos de progreso ha causado mucha confusión, muchos enlazamientos de tipos separados por incalculables eones de tiempo, y mucho revolver de arriba abajo las series y sucesiones, así como el trasladar los descendientes en el lugar que antes ocupaban los antecesores y viceversa.
Ahora bien; una vez habéis seguido punto por punto las huellas de la genealogía del cuerpo del hombre, esto no obstante no os halláis en posesión de su genealogía.

El hombre no es el cuerpo; el cuerpo no es más que el vestido que el hombre lleva; y aquél jamás puede ser comprendido si de su genealogía excluye al Espíritu que lo hace eterno, y a la inteligencia que es un aspecto de este Espíritu, el cual se diferencia en este mundo de materia, y se manifiesta como intelecto y como mente.

De esta suerte las genealogías científicas del hombre son todas prácticamente excluidas por la naturaleza parcial de la genealogía, y por el hecho de que se
examina exclusivamente la parte humana menos importante del hombre. En las enseñanzas Teosóficas, las cuales nos han sido legadas por los grandes Rishis del pasado, y además, apoyadas, comprobadas y perpetuadas en las escrituras de todas las grandes religiones del mundo, hallaréis una genealogías más verdadera que trata de cada una de las partes de la naturaleza del hombre. No es sólo en los Shástras Indos, aunque son los más completos acerca de este punto, en donde podéis hallar huellas de esta revelación primitiva, y en donde podéis ver algo referente al dilatado camino que el hombre ha recorrido en su viaje desde el mineral hasta Dios; más aun, mejor debiera decir desde Dios al mineral, y luego desde el mineral a Dios, puesto que, como en verdad se ha dicho, no sólo en los escritos Indos, sino también por nuestros hermanos del Islam, "De Dios procedemos, y a Dios volvemos".