martes, 29 de mayo de 2018

La Genealogía Espiritual, PRIMERA CONFERENCIA, Parte VII


La Genealogía Espiritual
      PRIMERA CONFERENCIA     
                                Parte VII        

Tomado del libro: “La Genealogia del Hombre.”
De Annie Besant

Ahora debemos dar al Hijo el nombre del Padre, a la Imagen el nombre del Vigilante, y llamarlo la Monada, pues no hay otro nombre por medio del cual se pueda describir correctamente, y en realidad el es una y la misma cosa. Pero la Imagen esta ahora revestida de materia, velada por Avidya, y, cegada por la envoltura que todavía no conoce, es débil y limitada en el mundo en que ha entrado. Con el tiempo llega a ser dueña del mundo, pero antes tiene que aprender a obedecer. "Aunque el fuese un hijo, esto no obstante aprendió a obedecer debido a los sufrimientos que experimenta, y habiéndose hecho perfecto" (Hebreos, V, 8, 9.), se hizo Dueño de la Vida y de la Muerte.
El hijo olvida el lugar de su nacimiento a medida que se sume en la materia, y solo gradualmente los choques externos despiertan su dormida divinidad y hacen que responda y se manifieste.
Como hemos visto, las Monadas están ahora prontas para pasar a la primera Cadena planetaria, la Cadena Arquetipo. Todo lo que de estas Monadas sabemos es que las más avanzadas de ellas se convirtieron en Asuras y pasaron a formar parte de la quinta Jerarquía Creadora.
Otras, menos avanzadas, continuaron su evolución en la segunda Cadena planetaria, la Creadora, y las más avanzadas de ostas se convirtieron en Agnishvattas, y entraron en la sexta Jerarquía Creadora.
Una vez más las menos avanzadas prosiguieron su evolución en la tercera Cadena planetaria, la lunar, y aquí las vemos surgir de ella clasificadas en tres grandes grupos.
1° En primer término hay los verdaderos Pitris, llamados a veces Pitris Lunares, pero que con mejor propiedad se pueden llamar los Pitris Barhishads, que son las entidades más avanzadas de la Cadena Lunar, los cuales pasaron a su conclusión a la séptima Jerarquía Creadora. Estos Pitris son los "Dioses Lunares", los "Señores de la Luna de los cuerpos aéreos", cuyo deber es dirigir la evolución física en la cuarta Cadena planetaria, la terrestre. Aunque menos desarrolladas, pertenecen a esta clase de Pitris otras dos clases de Monadas, llamadas diversamente Dhyanis Menores y Pitris Solares, las cuales constituyen las categorías de la Cadena lunar que siguen inmediatamente después de los Pitris Barhishads; la primera clase había desarrollado ya el cuerpo causal, y la segunda estaba pronta para su formación, hallándose de esta suerte todas ellas demasiado avanzadas en su evolución para formar parte de la cuarta Cadena en sus primeras Rondas, por cuyo motivo solo entraron a formar parte de ella a la mitad próximamente de la cuarta Ronda, durante la tercera y cuarta Razas Raíz. Por lo tanto, este primer gran grupo comprende tres clases de Monadas.
2° Cuatro clases de Monadas suficientemente desarrolladas para alcanzar la etapa humana durante las tres y media primeras Rondas de la Cadena terrestre. Estas Monadas son también con frecuencia llamadas "Pitris lunares", y este nombre no está del todo mal aplicado, puesto que proceden de la Cadena lunar; sin embargo, no son los "antecesores" de los hombres, sino que se están desarrollando en hombres, por cuyo motivo no deben ser llamadas Pitris. Como quiera que sea, H. P. B. les dio este nombre, el cual ha tornado carta de naturaleza en la terminología Teosófica. Esto importa poco, con tal que no sean confundidas con los genuinos
Pitris Lunares del Grupo primero, los Señores de la Luna.
3° Tres clases de Monadas procedentes de la evolución lunar que se quedaron demasiado rezagadas del avance general. Estas Monadas solo serán humanas a la conclusión de la séptima Ronda de la Cadena terrestre, y formaran la humanidad de la quinta Cadena Planetaria, la que sucederá a la nuestra. Al presente se hallan subiendo su lento camino ascendente en los reinos mineral, vegetal y animal.
Las siete clases que constituyen los Grupos 29 y 39, son las siete clases de "Pitris lunares" mencionados a menudo por H. P. B. A fin de evitar confusiones, los llamare simplemente "Monadas de la Cadena lunar" -termino también empleado por ella- o Monadas exlunares, y limitare el empleo de la palabra "Pitris Lunares" a los "Señores de la Luna de los cuerpos aéreos". Se dice que las Monadas de la Cadena lunar están clasificadas según su "evolución, conciencia y merito" (Doctrina Secreta, I, 195.) y que esto fijo su herencia en el transcurso del tiempo.
Estas siete clases de Monadas, que son el resultado de estas diferencias evolucionarias, no deben ser confundidas con los siete tipos de Monadas que son el resultado de los colores recibidos de los siete Logos Planetarios antes mencionados. En cada una de las siete clases se hallaran Monadas de todos los siete tipos, de modo que cada clase tiene representantes de cada uno de los siete colores. Por tanto, estos siete tipos aparecen simultáneamente y uno al lado del otro, cuando una clase entra a formar parte de la Cadena planetaria, y cada clase sucesiva presenta por si sola los siete tipos.
Para la exposición de la genealogía monádica del hombre, omitimos al presente al Grupo primero, a los Pitris Lunares, porque están relacionados con la evolución física, así como a las dos clases de Dhyanis Menores, porque se hallan en el Nirvana lunar, asimilándose los resultados espirituales y mentales de pasadas experiencias, y no entraran a formar parte de la Cadena terrestre hasta la quinta Ronda. Aquí solo debemos ocuparnos de los Grupos segundo y tercero, esto es, de las siete clases que sucesivamente vienen a la tierra.
La Monada, Atma-Buddhi-Manas, cobija las formas que evolucionan no descendiendo más allá del nivel atómico del plano manásico, y allí únicamente está representada por el átomo manásico, adquirido por su Cadena, como antes se ha dicho, con la ayuda de las Ordenes Creadoras quinta y sexta. Es emitido un hilo de vida revestido de materia buddhica, el cual se une a los átomos disponibles apropiándoselos en cada etapa sucesiva como "átomos permanentes", y estos átomos forman parte de las formas preparadas para la Monada por la agencia de los Señores de la Luna, en el orden que estudiaremos al tratar de la "Evolución Física". Bastara decir aquí que en cada Globo están representados los siete reinos; tres reinos elementales, un reino mineral, otro vegetal, otro animal y otro humano.
Los reinos que son peculiares a la Ronda que tiene lugar, o a las precedentes, están plenamente representados, mas aquellos que se hallan mas allí de la evolución de esta Ronda solo lo están embrionariamente. Aunque podrá parecer extraño tratar a nuestra actual humanidad de embrionaria, sin embargo, así es en realidad, cuando se la compara con los esplendorosos seres imposibles de imaginar al presente que constituirán la humanidad de la séptima Cadena, la humana. Cada reino está dividido en siete etapas, departamentos o provincias, como lo vemos claramente cuando estudiamos al hombre en sus siete Razas Raíz, aunque estas etapas no son tan visibles a nuestros ojos en los reinos inferiores. Y en realidad solo reconocemos su existencia por el hecho de que las Monadas marchan más lentamente en proporción de lo que están menos desarrolladas, siendo arrastradas gradualmente en su lento movimiento de avance, y quedándose las más jóvenes cada vez mas y mas rezagadas a medida que viajan a lo largo de los Globos de la Cadena terrestre.

La Genealogía Espiritual, PRIMERA CONFERENCIA, Parte VI


La Genealogía Espiritual
      PRIMERA CONFERENCIA     
                                Parte VI        
 Tomado del libro: “La Genealogia del Hombre.”
De Annie Besant

Una vez expuestos los amplios contornos de las Jerarquías y del Campo, podemos volver al estudio de la cuarta Jerarquía, la de las Monadas Humanas, aquellas que han de convertirse en "Hombres" durante la Cadena planetaria terrestre.
Esta Cadena es la cuarta,
la Cadena de la lucha,
del equilibrio,
la Cadena en la cual el Espíritu y la Materia se entremezclan y confunden, de modo que lo mas elevado y lo mas inferior,
los dos polos de la naturaleza se unen y forman un ser complejo,
el Hombre: el Hombre que es el punto de partida para una evolución más elevada. Por lo demás, estas Monadas se hallan al presente en el cuarto Globo, el Globo D, el cual es nuestra tierra, el Globo de lucha y de equilibrio, el Globo típico de esta Cadena, hallándose colocado con respecto a los demás Globos, en la misma situación que esta Cadena esta colocada con respecto a las demás Cadenas. Las Monadas se hallan, pues, en el mismo centro de la lucha, en el punto mas recio y culminante del combate y de las mayores dificultades, se hallan verdaderamente en el Kuruskshetra planetario. Aquí, en el cuarto Globo de la cuarta Cadena, deben tener lugar los mas grandes conflictos entre el Espíritu y la Materia, para concluir al fin con el triunfo del Espíritu.
He  empleado la  palabra "Monada Humana". Permítaseme definir lo que se quiere dar a entender en ocultismo por la palabra "Hombre".
El "Hombre" es aquel ser en el universo, en cualquier punto del universo en donde se halle, en quien el mas elevado Espíritu y la Materia mas inferior y grosera se han unido por medio de la Inteligencia, constituyendo así un Dios manifestado, que, a través del ilimitado futuro que tiene ante sí, vencerá al fin todos los obstáculos que se le presenten.
El "Hombre" no es necesariamente la forma que al presente veis, puesto que puede tener un millón de formas.
El "Hombre" significa aquel ser en quien el Espíritu y la Materia se han dado la mano, en quien ambos se han puesto de acuerdo, o se están poniendo de acuerdo, se están equilibrando, en quien al fin el Espíritu ha vencido o vencerá a la Materia.
En los escritos ocultos se emplea la palabra "Hombre" para describir a todos aquellos seres en quienes concurren estas condiciones. Esta palabra no está  simplemente limitada a nosotros, que solo somos una pequeña raza de la gran Jerarquía humana.
Para demostrar la posición que el "Hombre" ocupa en la evolución, y que esta posición es la intermedia que acabo de describir, H. P. B. ha dicho que cada ser en este universo ha pasado, o debe pasar por el reino humano; si se halla más allá del mismo, debe haber pasado por él; si no lo ha alcanzado, tendrá que pasar por él en lo futuro. Este paso del ser a través del reino humano no está limitado a este globo ni a esta raza. El "Hombre" es el campo de batalla entre la Materia y el Espíritu, y cada ser debe, como Yudhishthira, tener su Kuruskshetra y vencer, antes de que pueda entrar en su reino divino. Tal es el "Hombre". La Monada es el Espíritu divino, el polo superior del hombre, nacida del Mismo Ishvara, o mas bien, nacida dentro de Él como un centro en Su vida, "una porción de El Mismo". Levanta tu cabeza, Oh Lanu; ¿ves tú una o innumerables luces brillando en el oscuro y estrellado cielo de media noche? "Yo percibo una Llama, oh Gurudeva;  veo  innumerables  e  inseparables  chispas  brillando  en  ella"  (Catecismo Oculto, citado en la Doctrina Secreta, I, 145.).  La  Llama es lshvara  en  Su manifestación como el Primer LOGOS; las inseparables chispas son las Monadas humanas y otras.
Para manifestarse la voluntad de Ishvara obra sobre estas porciones de Si mismo, inseparables de Él, y esta voluntad las dirige hacia el mundo de materia,
y así pasan al Segundo LOGOS y viven en El, los Hijos del Padre.
Del Tercer LOGOS reciben el impulso que da a cada una de ellas una "individualidad espiritual", el confuso sentimiento de la separatividad.
Así entran en las corrientes en que el Tres se divide en Siete, tomando cada grupo el color especial del Logos Planetario del cual procede, y entonces los siete colores se entremezclan en un maravilloso haz de brillantes luces -la primera gran danza coral celeste, el Rasalita solar- hasta que en cada Logos Planetario se perciben los siete rayos de color, un séxtuple esplendor, dominando en cada uno de ellos Su color peculiar, el cual presta su matiz a todos los rayos que con él se hallan entremezclados. De aquí que se diga que "cada hombre nace bajo la influencia de un planeta", puesto que en cada Globo de cada Cadena Planetaria aparecen los siete grupos de Monadas, presentando cada uno de ellos el peculiar color de su "Estrella Padre".
La Monada no está todavía pronta para emprender su largo peregrinaje, pues su atención no está dirigida al exterior, y los tres aspectos de su naturaleza, que son las reproducciones de los tres aspectos de Ishvara, dormitan en ella, y no son dirigidos hacia el universo. Pero luego estos aspectos principian a despertarse en ella por medio de las Órdenes Creadoras.
De la primera Jerarquía Creadora procede el impulso de vida que despierta la Voluntad, el aspecto atmico; de la segunda se deriva el impulso que de una manera parecida despierta la Sabiduría, el aspecto búddhico; y de la tercera se origina el impulso que despierta la Actividad, el aspecto manásico. Habiendo de esta suerte sido despertada su atención hacia lo externo, la Monada esta pronta para su descenso.
Una vez franqueadas estas etapas preparatorias, la gran hueste de las Monadas que deben alcanzar la condición humana, han alcanzado su punto de residencia, en donde moraran durante edades innumerables. Esta Monadas son la cuarta Jerarquía Creadora, pronta para su larga peregrinación. Cada una de ellas es "un
Dhyan Chohan individual distinto de los demás"(Doctrina Secreta, I, 285.), pero son demasiado sutiles, demasiado elevados en su naturaleza para poder entrar en el quíntuple universo, el universo de la más grosera materia. Sin embargo, deben agenciarse un vehículo a fin de que sus poderes divinos puedan manifestarse en los mundos que tienen ante sí, por cuyo motivo, y así como las poderosas vibraciones del Sol lanzan materia en las vibraciones que llamamos sus rayos, de la propia suerte hace la Monada vibrar la atómica materia de los planos átmico, buddhico y manásico que la rodean, del mismo modo que el éter del espacio rodea al Sol, y de este modo se construye un Rayo triple, como triple es su naturaleza. La Monada es ayudada en esta tarea por la quinta y sexta Jerarquías Creadoras, las cuales han pasado antes por experiencias similares. La quinta Jerarquía dirige la oleada vibratoria desde el aspecto Voluntad hacia el átomo atmico, y el átomo atmico, vibrando como el aspecto Voluntad, es llamado Atma.
La sexta Jerarquía dirige la oleada vibratoria desde el aspecto Sabiduría hacia el Átomo buddhico, y el átomo buddhico, vibrando como el aspecto Sabiduría, es llamado Buddhi. Además, la sexta Jerarquía dirige también la oleada vibratoria del aspecto Actividad hacia el átomo manasico, y el átomo manasico, vibrando como el aspecto Actividad, es llamado Manas. Así, Atma-Buddhi-Manas, es Mo- nada en el mundo de la manifestación, el Rayo de la verdadera Monada, se forma mas allá del quíntuple universo.
Aquí yace el misterio del Vigilante, del Espectador, del inactivo Atma, que mora constantemente en su triple naturaleza en su propio plano, y vive en el mundo de los mortales por medio de su rayo, el cual anima sus sombras, las pasajeras vidas terrestres. En las Stanzas de Dzyan esta escrito: "Dijo la Llama a la Chispa: Tu eres yo misma, mi Imagen y mi Sombra. Yo me he revestido de ti, y tu eres mi vahan (vehículo), hasta el día, sea con nosotros, en que tu volverás a ser yo misma y otras, tú misma y yo" (Doctrina Secreta, I, 286). La Llama, la Monada, extiende el hilo de Vida, el triple hilo tejido de su propia naturaleza, y en este el Sutratma, "el Alma Hilo", son enzarzadas todas las encarnaciones, las sombras. "El Vigilante y sus Sombras -siendo estas últimas tantas como reencarnaciones tiene la Monada- son uno. El Vigilante, o el Prototipo Divino, se halla en el extremo superior de la escala del ser, y la Sombra en el inferior"(Doctrina Secreta, I, 285-2, Ibid.-285.). Él, el Vigilante, es nuestro Padre en el cielo, y "Yo y mi Padre somos uno". Nosotros somos las sombras en nuestras personalidades, y la imagen -el Hijo del Padre- en nuestras individualidades. Las innumerables sombras son lanzadas por el Rayo, y son las perlas enzarzadas en el hilo de Vida. Las sombras ejecutan su labor en los planos inferiores, y son impulsadas por la Monada por medio de su Imagen o Rayo, al principio tan débilmente que su influencia apenas es perceptible, pero mas adelante con un poder siempre creciente. "El hilo entre el Silencioso Vigilante y sus Sombras se hace más resistente y radiante con cada cambio".

domingo, 27 de mayo de 2018

La Genealogía Espiritual, PRIMERA CONFERENCIA, Parte V


La Genealogía Espiritual
     PRIMERA CONFERENCIA     
 Parte V       

Tomado del libro: “La Genealogia del Hombre.”
De Annie Besant

Esforzaos en conservar fija en vuestra mente esta idea esencial, puesto que se repite constantemente en cada una de las etapas y a todas las rige, sean cuales fueren las circunstancias especiales que puedan caracterizar a cualquiera de ellas. Esta idea os servirá siempre y en todos los casos de norte y guía, cuando os halléis perdidos en medio del laberinto de las Cadenas, Rondas, Globos y Razas, que tan fecundo manantial son de confusiones para el estudiante de Teosofía.
Después de esto,
¿qué es lo que debemos esforzamos en comprender?
Lo que se llama una Cadena planetaria. Considerada una Cadena planetaria como un todo, constituye los Upadhis de un Logos Planetario, en los cuales Su vida encarna. Siete son las etapas que deben recorrerse, y por lo tanto siete deben ser las Cadenas.
-Tres Cadenas durante las cuales el Espíritu desciende constantemente;
-una Cadena, la cuarta, durante la cual el Espíritu y la Materia están entremez-clados y entretejidos teniendo entre sí innumerables relaciones;
-luego tres Cadenas ascendentes, al fin de las cuales todo vuelve al seno del Lagos Planetario, para sumergirse en Ishvara con el fruto recolectado durante la evolución.
Una Cadena planetaria puede así ser considerada como los cuerpos en los cuales la vida del Logos Planetario se reencarna siete veces, principiando cada Cadena con el fruto recolectado por su predecesora, y transmitiendo cada Cadena a su sucesora los frutos que  ha  recogido.
El  período durante el  cual una  Cadena planetaria persiste, es  llamado un  Manvántara planetario, y cada Manvántara es seguido de un Pralaya planetario. Los seres cuyos más elevados principios han sido desarrollados durante el Manvántara, pasan a su conclusión a un estado de felicidad supra consciente, el Nirvana planetario, al paso que aquellos que no están tan desarrollados se sumergen en un apacible sueño. Estos "nirvanis" no vuelven a nacer hasta que la siguiente sucesiva Cadena ha desarrollado upadhis a propósito para su ulterior evolución, en cuyo momento vuelven a proseguir su ulterior desarrollo y progreso.
Estudiemos ahora una sola Cadena planetaria, y veamos cómo está formada, y qué son los eslabones que la constituyen.
Cada eslabón de la Cadena es una Ronda o círculo de vida;
una oleada de vida constituye un círculo completo, sobre el principio ya enunciado, pasando a través de siete etapas.
Durante tres etapas la oleada de vida desciende a la materia, y da nacimiento a formas cada vez más materiales.
En la cuarta etapa la oleada de vida desarrolla formas con las cuales se origina el conflicto.
En las tres restantes la oleada de vida asciende, y las formas a las cuales ha dado nacimiento se hacen cada vez más espirituales.
Además, cada Ronda de la oleada de vida desarrolla un reino de la naturaleza -los tres elementales, el mineral, el vegetal, el animal y el humano- hasta la más elevada perfección de su tipo peculiar, hallándose los tipos futuros que no pertenecen a esta Ronda indudablemente presentes, pero más o menos embrionarios, comparados con su futuro desarrollo.
Así, pues, siete Rondas, siete círculos sucesivos de la oleada de vida, son los eslabones que componen una Cadena planetaria.
Examinemos una sola Ronda, un solo círculo de vida, y veremos que ésta tiene también sus propias y peculiares  siete  etapas; 
pero  esta vez cada etapa es un  Globo, un mundo. 
-En  los  tres  primeros  son desarrolladas las formas;
-en el que se halla en medio, tiene lugar la lucha entre las formas y los Espíritu que las cobijan, y de este modo las formas son animadas;
-en los tres últimos los Espíritus moldean las formas a voluntad.
Para distinguir estos Globos unos de otros, se han empleado las letras del alfabeto desde la A hasta la G; los Globos que se hallan en el arco descendente y los que están en el arco ascendente, se corresponden entre sí.
En los Globos del arco ascendente se desarrolla a la perfección aquello que sólo es un bosquejo embrionario en los Globos del arco descendente,
en tanto que el Globo intermedio es el punto de equilibrio, de conflicto, de vuelta.
El Globo A es de sutil materia mental, y es arquetipo, esto es, contiene los arquetipos de las formas que deben ser desarrolladas durante la Ronda. H. P. B. dice: "La palabra 'arquetipo' no debe ser tomada aquí en el sentido que los Platónicos le dieron, esto es, el mundo tal como existía en la mente de la Deidad, sino en el de un mundo formado como un primer modelo que debe ser copiado y perfeccionado por los mundos que le suceden naturalmente" (Doctrina Secreta, 1, 221, nota.),
el Globo G, que se halla en el arco ascendente, corresponde, por lo que a la clase de materia se refiere, con el Globo A, y contiene los arquetipos de este último Globo concluidos en sus detalles y perfeccionados.
El Globo B es de materia mental más densa, y es creador o intelectual; es decir, contiene los tipos concretos derivados de los arquetipos, las cualidades determinadas, las formas toscas e imperfectas. El Globo F, del  arco ascendente,  corresponde  con  el  Globo  B,  y  contiene  estas  formas  elaboradas  y perfeccionadas.
El Globo C es de materia astral, y es sustancial o formativo; esto es, construye las toscas formas de materia más densa, y su correspondiente Globo E las presenta de materia similar, pero primorosamente adaptadas para sus funciones.
El Globo D es de materia física, y es el punto de vuelta, el campo de batalla entre el Espíritu y la Materia.
Sobre cada Globo tiene sucesivamente lugar una etapa en el reino que se desarrolla en la Ronda, de modo que cuando la oleada de vida ha completado su círculo en tomo de los siete Globos, esto es, ha completado una Ronda, este reino está completamente desarrollado.
Todos los reinos adelantan una etapa en su embrionaria carrera en conformidad con la característica de la Ronda en la cual se desarrollan.
Así, en la primera Ronda, el Reino Elemental más elevado se completa, los dos restantes reinos elementales y el mineral descubren todos  sus  tipos,  y los  reinos  vegetal, animal y humano son solo  esbozados, mas  no  todavía principiados, y así sucesivamente. Este punto se tratara tunas detalladamente cuando nos ocupemos de la evolución física. En los Puranas se da el nombre de Dvipas a los Globos de nuestra Cadena, siendo Jambudvipa nuestra tierra.
Desde el momento en que nos sea dable comprender en donde al presente nos hallamos, nuestro Campo de Evolución debe ser claramente percibido.
Nuestro Logos Planetario, llamado Brahma, en Su para nosotros función creadora, ha conducido ya Su reino dentro de la cuarta etapa de su evolución; nos hallamos en la cuarta Cadena planetaria.
De la primera Cadena planetaria, la arquetipo, nada sabemos excepto que se la llama Su Cuerpo de Tinieblas, o de la Noche, y que sus frutos fueron los Asuras. De la segunda Cadena planetaria, la creadora, tampoco sabemos nada, salvo que fue Su Cuerpo de Luz, o del Día, y produjo los Pitris Agnishvatta.
De la tercera Cadena planetaria, la formativa, sabemos algo, puesto que su Globo D fue la Luna, fue Su Cuerpo del Crepúsculo, desarrollo los Pitris Barhishads y siete clases de Monadas para su sucesora; a esta Cadena la llamamos la Cadena Lunar.
La cuarta Cadena planetaria, la física, la terrestre, cuyo Globo D es nuestra Tierra, es Su Cuerpo del Amanecer, y esta evolucionando hombres.


viernes, 18 de mayo de 2018

La Genealogía Espiritual, PRIMERA CONFERENCIA, Parte IV


La Genealogía Espiritual
      PRIMERA CONFERENCIA     
                               Parte IV        
Tomado del libro: “La Genealogia del Hombre.”
De Annie Besant

Los llamados Jivas Imperecederos, son la cuarta de las siete Órdenes Creadoras -no de las doce- con las cuales estamos relacionados. Luego siguen las tres últimas Órdenes que contienen una gran parte de lo que ya ha evolucionado en nuestro esquema planetario en pasados Kalpas, y de las cuales podemos saber algo más, puesto que están relacionadas con nuestra especial evolución.
La quinta Jerarquía es llamada la de Makara, y tiene por símbolo el pentágono. En éste aparecen los aspectos duales espirituales y duales físicos de la naturaleza, los positivos y los negativos en lucha entre sí; estos últimos son los turbulentos, los "rebeldes" de un gran número de mitos.
Pronto tendremos bastantes datos acerca de estos rebeldes, los cuales son llamados los Asuras, nacidos del primer Cuerpo de Brahma, el Cuerpo que, rechazado, se convirtió en Tinieblas. Una gran hueste de Seres de esta Jerarquía proceden de un pasado universo, y surgen en su completo desarrollo, por así decido, del Logos Planetario. Estos Seres parece que también son llamados Asuras, y pertenecen a este universo por su evolución, pero nosotros estamos especialmente relacionados con los nacidos del Cuerpo de Tinieblas. Estos son Seres de un gran poder y conocimiento espiritual, pero llevan profundamente oculto en sí mismo el germen, la esencia de Ahamkara, de aquella que yo creo que constituye la facultad que es necesaria para la evolución humana. Ellos son el fruto de la primera Cadena planetaria, palabra ésta que se hará más familiar y comprensible a medida que prosigamos en nuestro estudio.
La sexta de estas grandes Jerarquías contiene algo que también podemos comprender; contiene a los nacidos del Cuerpo de Brahma que es conocido como el Cuerpo de Luz, o del Día. Entre esta hueste de Devas se ve brillar con especial resplandor a un grupo de Ellos; son los Pitris de los Devas, los cuales son conocidos con el nombre de Agnishvattas, Aquellos que son llamados los “séxtuples Dhyanis”;
Ellos son los que lo dan todo al hombre excepto el Atma y el cuerpo físico, y por lo tanto son llamados los dadores de los cinco principios medios  humanos".
Ellos  dirigen a  la  Mónada  a  fin  de  que  le  sea  factible obtener  los  átomos permanentes relacionados con estos principios, o el "quíntuple plasma".
Ellos son el fruto de la segunda Cadena planetaria. Esta Jerarquía incluye  además  grandes  huestes  de  Devas,  los  más  elevados  Espíritus  de  la Naturaleza, o Elementales del Reino Medio.
La séptima Jerarquía contiene aquellos a quienes conocemos bajo el nombre de Pitris Lunares, o los Pitris Barhishad, nacidos del Cuerpo de Brahma llamado el Crepúsculo, el Sandhya. Estos Pitris Barhishad están relacionados con la evolución física del hombre, del mismo modo que los Pitris Agnishvatta lo están con la intelectual; así es que a medida que prosigamos en nuestro estudio trabaremos conocimiento con ambos. Además, aquellos que vemos agruparse a su alrededor, y que pertenecen a su Jerarquía, son sus agentes en la obra que deben llevar a cabo; vastas huestes de Devas, los Espíritus inferiores de la Naturaleza, o Elementales del Reino más Inferior, los cuales están ocupados en la actual construcción del cuerpo del hombre. Y aquí se hallan también los espíritus de los átomos, las semillas de la evolución en Kalpas futuros, pero con ellos no tenemos nosotros aquí nada que ver.
Así, las siete grandes Jerarquías, u Ordenes Creadoras, se presentan ante nuestra vista en su esplendor, prontas para llevar a cabo la misión que les está encomendada, la misión de guiar a sus hermanos más jóvenes a lo largo del sendero de la evolución, y la de dirigir el desarrollo de poderes espirituales en un universo de materia.
Ahora echemos una ojeada al segundo gran bosquejo, el del Campo de la Evolución. Sobre éste no me extenderé mucho, puesto que sus contornos se harán claros y visibles a medida que estudiemos la evolución física; sin embargo, no podemos hacer comprensible a nuestro espíritu los puntos referentes a la evolución espiritual, a menos de que tengamos a la vista los amplios contornos del Campo en el cual dicha evolución tiene lugar. La llamo Campo, traduciéndolo del término Kshetra del Bhagavad Gita, porque es el tipo genuino de Materia. Esta palabra expresa mejor que cualquier otro vocablo que yo pueda inventar, todo lo que está incluido bajo el nombre de Materia en la cual la evolución tiene lugar. Al presente nosotros estamos limitados al reino de un Logos Planetario, al reino al cual pertenecemos, puesto que cada Logos Planetario preside sobre un Campo de Evolución, y  esto  debemos estudiado. Aquí sólo  trato de  los  principios fundamentales. Primero debemos comprender claramente las diversas fases que el Campo presenta.
Estas fases se presentan una y otra vez, y en cuanto lleguemos a comprenderlas bien, serán para nosotros a manera del hilo de Ariana para salir del laberinto. Existen siete grandes etapas de evolución espiritual, durante tres de las cuales el Espíritu desciende. A medida que el Espíritu desciende confiere cualidades a la Materia; le da ciertos poderes, ciertas cualidades, ciertos atributos, y estas cualidades, poderes y atributos son el fruto de las tres primeras etapas del descenso del Espíritu. Luego sigue una etapa, la cuarta, única en su clase, en que la Materia, habiendo de esta suerte sido dotada con diversos poderes y atributos, entra en múltiples relaciones con el Espíritu animador que ahora la compenetra. Esto constituye la gran batalla del universo, el conflicto entre el Espíritu y la Materia, la batalla de Kurukshetra entre las grandes huestes de los dos ejércitos enemigos. Aquí, en esta parte del Campo, es en donde está el punto de equilibrio. El Espíritu, entrando en innumerables relaciones con la Materia, es al principio vencido. Más adelante llega el punto de equilibrio, en el cual ninguno de los dos combatientes lleva la ventaja. Luego el Espíritu principia a triunfar lentamente de la Materia, de suerte que, cuando esta cuarta etapa ha pasado, el Espíritu es el dueño de la Materia, y está pronto para ascender a través de las tres restantes etapas que completan las siete. En estas tres restantes etapas el Espíritu organiza la Materia que ha subyugado y animado, y la hace servir para sus designios, así como le da la forma que necesita para manifestarse, de modo que la Materia se convierte en el vehículo por medio del cual todos los poderes del Espíritu pueden manifestarse y hacerse activos. Las tres últimas etapas tienen por objeto este ascenso espiritual. Por lo tanto, hay tres etapas descendentes destinadas a dar las cualidades; una de lucha que constituye las múltiples relaciones, y tres ascendentes en las cuales la Materia es modelada por el Espíritu en los vehículos perfectos que le son indispensables para su manifestación.

Para mayor claridad podemos presentar nuestro esquema en forma tabular:


Tres descendentes
Cualidades
Materialización
Siete Etapas 
Una equilibrio   
Relaciones 
Conflicto  

Tres ascendentes
Organismos
Espiritualización



La Genealogía Espiritual, PRIMERA CONFERENCIA, Parte III


La Genealogía Espiritual
PRIMERA CONFERENCIA     
                                 Parte III        
Tomado del libro: “La Genealogia del Hombre.”
De Annie Besant

Luego, en tomo de esta brillante Trimurti, vemos, permaneciendo en la luz que procede de Ella, a los frutos de pasados universos; esto es, a Aquellos que han conseguido elevarse a esta maravillosa altura espiritual; y las próximas Formas que confusamente vislumbramos en medio de esta luz, son de Aquellos que son llamados los Siete.
Las palabras descriptivas, los nombres dados a este número, los Siete, difieren en las diversas religiones. El Indo habla de los siete hijos de Aditi - el octavo fue Marttanda, el sol; teniendo cada hijo, o Aditya, su particular "casa" propia. Han sido llamados los Siete Espíritus del Sol; los siete Dioses del Misterio fue Su nombre en el antiguo Egipto. En la religión de Zoroastro eran llamados los siete Amshaspends. Entre los Judíos, Ellos son los siete Sephiroth; entre los Cristianos y Mahometanos, Ellos son los siete Arcángeles.
Los nombres no tienen importancia alguna. Lo importante es que todas las religiones los presentan como permaneciendo en tomo de la Trinidad manifestada, siendo los Virreyes, por decirlo así, de Ishvara en el vasto Imperio del sistema solar, teniendo cada uno Su propio reino, y administrando cada uno Su propio y particular departamento. Los Teosofístas Les damos el nombre de Logos Planetarios, porque estos siete Espíritus del Sol han sido constantemente identificados con  los  siete  planetas sagrados,  los  cuales  son  Sus  cuerpos  físicos.

Estos planetas en su forma externa son globos aquí, algunos de los globos que forman nuestro sistema solar; pero en su naturaleza espiritual son los poderosos Hijos de Aditi  cada uno de los cuales posee Su propia casa, esto es, su planeta particular, gobernando en Su propio reino, un departamento definido del universo solar.
En torno de estos Hijos de Aditi, en un más amplio círculo, existen además los grandes Seres, las Jerarquías creadoras, o las Doce Ordenes Creadoras del universo. Cada una de estas Órdenes está presidida por uno de los Doce grandes Dioses que se mencionan en todas las historias antiguas, apareciendo grandes y magníficos desde la gran distancia en que Ellos moran.
Estos Dioses están simbolizados en los familiares Signos del Zodiaco, pues el Zodiaco no es una invención moderna, sino que fue legado a la Cuarta Raza por los grandes Instructores, y en vuestros propios anales podéis leer los nombres de algunos de Ellos, uno de los cuales, Asuramaya, es conocido como el primero de los grandes astrónomos; él fue quien dio los Zodiacos al Egipto y a la India.
Estos círculos astronómicos son los símbolos, los cuadros sobre los cuales está escrito el plan del sistema solar, y en las tradiciones del pasado hallamos el norte y guía para salir del laberinto, y comprendemos por qué se nos dice que un planeta "rige", o es el Señor de uno de los signos del Zodiaco, puesto que el planeta es el Espíritu Planetario, y Su signo del Zodiaco es una de las grandes Jerarquías Creadoras, la cual contiene en sí misma a las restantes Jerarquías como subjerarquías, y éstas, bajo Su gobierno y dirección, construyen Su reino, y ayudan a evolucionar a las Mónadas que en él se hallan.
Si tenéis esto en cuenta, este cuadro, aunque sorprendente, no se os hará confuso y de difícil comprensión.
Primero aparece la gran Trinidad;
en torno de esta Trinidad los siete Espíritus que son sus Virreyes en Su universo; en torno de estos Espíritus las doce Jerarquías Creadoras, cuya misión es construir el universo.
En la presente etapa de evolución, de estas doce Jerarquías Creadoras, cinco de ellas han desaparecido del alcance de la vista de aun los más grandes y más desarrollados Instructores de nuestro mundo; cuatro de ellas han alcanzado la liberación, y una está tocando los umbrales de la misma.

Así, pues, y por lo que a nuestra particular evolución se refiere, solo tenemos que ver al presente con siete de Ellas, las cuales afectan, por decirlo así, a nuestro fragmento Deifico, la porción de Ishvara (Una porción de Mi mismo, un ser viviente. Bhagavad Gita, XV, 7), el Jivatma, el ser viviente, que pronto veremos que, en su naturaleza más espiritual y elevada, es una parte integrante de una de estas Jerarquías. Tratemos de obtener una vislumbre de las principales características de Ellas, puesto que no es indispensable describirlas por muy imperfectamente que lo hagamos, a fin de que no aparezcan completamente confusas a nuestros ojos, cegados por la esplendorosa luz en la cual moran.
Primero viene la Orden que únicamente se puede describir por medio de palabras relacionadas con el fuego; se les llama Hálitos Ígneos Informes, Señores del Fuego, llamas Divinas, Fuegos Divinos, Leones de Fuego, Leones de Vida; nombre tras nombre, epíteto tras epíteto, refiriéndose todos a los atributos del fuego, pues se ha escrito que Ellos son la Vida y el Corazón del universo, el Atma, la Voluntad Kósmica, pues por medio y a través de Ellos pasa el Rayo divino de Paramatma que despierta Atma en la Mónada del hombre.
Por debajo de Ellos está la segunda gran Jerarquía, doble en su naturaleza, las "dobles unidades", Fuego y Éter, la Razón manifestada, la Sabiduría del sistema, lo que llamamos Buddbi Kósmico, lo qué despierta Buddhi en la Mónada del hombre.
Por debajo de Estos está la tercera, Mahat, o Manas Kósmico, "'las Tríadas", Fuego, Éter, Agua, la actividad Kosmica, que también vierte una parte de su esencia sobre la Monada del hombre .a medida que éste desciende.
Estas son las Ordenes Creadoras Arupa, las cuales moran en una materia demasiado sutil para asumir una forma limitada, materia en la cual todas las "formas" están entremezcladas y se compenetran mutuamente.
Más abajo de estas Ordenes, hay las Ordenes Creadoras Rupa, y la primera de ellas, la cuarta entre las Jerarquías, es la nuestra, la Jerarquía de las Monadas humanas, que, sin embargo, no han abandonado el seno de nuestro Supremo Hacedor, en donde en realidad permanecemos constantemente inseparables de Él, aunque a nosotros, supeditados como estamos por las férreas mallas de la materia, se nos figura que somos distintos, y que estamos completamente separados. Nosotros podemos percibir confusamente que estas Monadas están allí, en la gloria de su origen, junto con una "determinada individualidad espiritual", que, según se ha escrito, se separa cada vez más y más en los planos inferiores.
Después que hayamos concluido el imperfecto bosquejo de las siete grandes Jerarquías, lo cual nos proporcionará una ojeada a vista de pájaro del conjunto de nuestro tema, volveremos a ocuparnos de las Mónadas.