domingo, 24 de abril de 2016

LAS CARTAS DE LOS MAHATMAS. CARTA N°. 117, 118

LAS CARTAS DE LOS MAHATMAS.
CARTA N°. 117
Carta del Mahatma K.H. a A. P. Sinnett.

CARTAS DIVERSAS

CARTA N° 117
Esta carta es una presentación a mi chela (laico) n° 1, de mi chela laico nº 2 —Mohini Babu.
Las experiencias de este último y lo que él tiene que decir interesarán al señor Sinnett. Mohini Babu es enviado por mí para una misión relacionada con el fin del ciclo (teosófico) que se aproxima preñado de amenazas —y él no tiene tiempo que perder. Le ruego que le reciba en seguida y acepte su testimonio.
Suyo,
K.H.


LAS CARTAS DE LOS MAHATMAS.
CARTA N°. 118
Carta del Mahatma K.H. a A. P. Sinnett.

CARTAS DIVERSAS

CARTA Nº 118
Esta es una intrusión fraudulenta en la correspondencia privada. No tengo tiempo para contestar ni siquiera a sus preguntas —lo haré mañana o pasado mañana. Durante varios días he observado algo así como ansiedad en los pensamientos de su señora sobre "Den". Las enfermedades de los niños raramente son peligrosas, aún cuando no se atiendan demasiado, si el niño posee, por naturaleza, una constitución fuerte. Los alimentados en exceso caen, naturalmente, víctimas del contagio.
El otro día, en casa del señor H., cuando el "Desheredado", que estaba vigilando, atrajo mi atención hacia ella, observé que tenía miedo de llevarse con ella a su casa los gérmenes de la enfermedad. En cualquier caso no tema nada. Espero que me perdonará usted si le aconsejo que ponga lo que le adjunto en una pequeña bolsita —una parte de ello será suficiente— y que la cuelgue del cuello del niño.
Como me resulta imposible hacer llegar a su hogar todo el magnetismo físico de mi persona, hago lo que más se acerca a ello enviándole un mechón de cabellos como vehículo de transmisión de mi aura en forma concentrada. No deje que nadie lo sostenga en su mano, excepto la señora Sinnett. Durante algún tiempo hará usted bien en no acercarse demasiado al señor Fern.
Suyo,
K.H.
No diga nada de esta nota a nadie.

LAS CARTAS DE LOS MAHATMAS. CARTA N°. 114, 115, 116

LAS CARTAS DE LOS MAHATMAS.
CARTA N°. 114
Carta del Mahatma Morya a A. P. Sinnett.

CARTAS DIVERSAS

CARTA Nº 114
Recibida hacia febrero de 1882, (Error, probablemente sería en noviembre de 1881.—Eds.) en Allahabad.
La carta enviada es de un Babu, el bengalí que le inspira a usted náuseas, sobre el cual, y en consideración a K.H., yo le pido que —si este bengalí llega— disimule la incomodidad que su visita pueda producirle. Léala con atención. Las líneas subrayadas contienen el germen de la mayor de las reformas, los resultados más positivos obtenidos por el movimiento teosófico. Si nuestro amigo de Simla fuera menos pendenciero, yo podría haber tratado de influirle para que redactara unas reglas especiales y una promesa concreta de compromiso y obligaciones para las mujeres zenanas de la India. Aproveche la sugerencia y vea si usted puede convencerlo para que lo haga. Escríbale sin pérdida de tiempo a Bombay, para que venga y se reúna con la vieja dama en casa de usted, y luego páselo a su compatriota y Hermano, el Babu de "Prayag" —la joven sanguijuela de vuestra Sociedad. Luego telegrafíele a ella a Meerut, sirviéndose de mi nombre para que venga —de otro modo no lo hará. Ya le he contestado a Helen nombre de ella. No se sienta sorprendido, pues tengo mis razones para todo, como usted podrá saber dentro de unos años.
¿Y por qué ha de estar usted tan ansioso de ver mis notas para otras personas? ¿No tiene bastante trabajo para descifrar las cartas que le envío a usted?
M.


LAS CARTAS DE LOS MAHATMAS.
CARTA N°. 115
Carta del Mahatma Morya a A. P. Sinnett.

CARTAS DIVERSAS

CARTA Nº 115
Recibida durante una breve visita a Bombay en enero de 1882.
Era ciertamente el gran deseo de K.H. y el mío, puesto que Scott no podía asistir al aniversario, que fuera usted —no para tomar parte alguna en sus actos— sino, simplemente, para hacer acto de presencia. Esta desventurada organización presentará, una vez más, su delegación sin contar con un solo europeo con posición e influencia. Pero ninguno de los dos quisiéramos imponerle ninguna obligación —en contra de sus deseos. Por lo tanto, lo que le digo no debe ser interpretado como una orden o como una solicitud apremiante. Creemos que estaría bien —pero usted debe hacer caso a su propio y sereno juicio— tanto más cuanto que el día de hoy señala, tal vez, una crisis. Una de las razones para que yo lo llamara ha sido el deseo de K.H. de que se le pusiera a usted bajo ciertas condiciones magnéticas y otras influencias ocultas que actuarían favorablemente sobre usted en el futuro.
Mañana escribiré más, porque todavía espero que usted nos conceda un día o dos y de ese modo tengamos tiempo para ver lo que Kuthoomi puede hacer por usted.
M.

LAS CARTAS DE LOS MAHATMAS.
CARTA N°. 116
Carta del Mahatma K.H. a A. P. Sinnett.

CARTAS DIVERSAS

CARTA Nº 116
A.P. Sínnett
Mi querido amigo,
Estoy cansado y disgustado hasta morir con toda esta discusión. Le ruego que lea ésta, antes de dársela, al señor Hume. Si, como deuda de gratitud, no exigiera más que una libra de carne, yo no tendría nada que decir —pero ¡una libra de inútil palabrería es más de lo que ni yo mismo puedo soportar!
Suyo siempre,
K.H.

LAS CARTAS DE LOS MAHATMAS. CARTA N°. 113

LAS CARTAS DE LOS MAHATMAS.
CARTA N°. 113
Carta del Mahatma K.H. a A. P. Sinnett.

CARTAS DIVERSAS

CARTA Nº 113
Privada
Mi muy querido amigo,
Le ruego me disculpe por molestarle con mis propios asuntos —pero como el Chohan me obliga a contestar, realmente no sé si estoy dentro de los límites de su código de educación o fuera de él. Tengo que escribirle una larga carta sobre algo que me preocupa y deseo que me aconseje. Me encuentro en la más desagradable de las posiciones, situado como estoy entre el riesgo de traicionar a un amigo y — vuestro código del honor; (el amigo no es usted). Espero poder depositar toda mi confianza en su amistad personal y, desde luego, en su honor.
¡El honor! ¡Qué ideas más singulares, verdaderamente singulares, parecen tener ustedes acerca de esa cosa sagrada! No tema porque, desde luego, este asunto es más ridículo que peligroso. Sin embargo, existe el peligro de perder al señor Hume.
Mañana escribiré más detalladamente. Fern es un pequeño asno, pero es clarividente y también algo alucinado. Pero el señor Hume es demasiado severo con él. El muchacho confía que si nosotros somos un mito o un fraude, nos desenmascarará. Bien, ¿dónde está el mal de esa alucinación? Sin embargo, H. traiciona su confianza y me manda una carta de tres yardas ¡con consejos sobre cómo salir de nuestras dificultades! Quiere ser nuestro bienhechor y situarnos en una posición de eterno reconocimiento por salvar a M. de caer, una vez más, en la trampa de Fern. Yo le habría enviado a usted su carta, pero lleva en el frontispicio estas palabras:
"reservada y confidencial" y no sería un caballero ante los ojos de él si descubriera ese abuso de confianza. Bien, de todos modos yo deseo que usted lea esta carta y dejo a su criterio el que se envíe o se destruya. Si usted no desea que él sepa que la ha leído, ponga un sello en el sobre y échela en el buzón de correos. No creo que él deposite su confianza en usted esta vez.
Pero puede que me equivoque. Pronto sabrá más.
Suyo afectuosamente,
K.H.


LAS CARTAS DE LOS MAHATMAS. CARTA N°. 112


LAS CARTAS DE LOS MAHATMAS.
CARTA N°. 112
Carta del Mahatma K.H. a A. P. Sinnett.

CARTAS DIVERSAS

CARTA Nº 112
Cuando recibí la suya, aconsejándome que no mantuviera correspondencia con él, mi respuesta a la carta del Coronel Chesney ya estaba escrita y lista para ser enviada a través de mi joven ayudante. Por lo tanto, se la envío a usted para que la lea y, si lo cree conveniente — para que la haga llegar a su destino. No me parece correcto no acusarle recibo de su carta — independientemente de que él sienta o no sienta simpatía por el movimiento.
Sin embargo, buen amigo, dejo esto enteramente en sus manos, y le ruego que utilice su propio criterio en este asunto. Usted debería saber que, decididamente, el joven Fern es un pequeño farsante y, peor aún —un mentiroso de nacimiento, aunque a menudo irresponsable.
En su última carta trata de engañar a M., y hacerle creer que él, Fern, es un nuevo Zanoni en herbé. (En ciernes. N.T.)  Nos está poniendo a prueba de todas formas y maneras, y a pesar de las constantes escaramuzas tiene cierta influencia muy fuerte sobre Hume, al cual engaña con "poderes" imaginarios, cuya misión es la de suplantar a los Hermanos. Indirectamente, le hizo creer que pertenecía a una Sociedad cuyo "nombre no se puede mencionar", una Sociedad que no busca a nadie, en la que un miembro no conoce al otro, ni lo conocerá hasta que la verdadera naturaleza de los "Hermanos" se haga pública, si bien el sistema con el que trabaja esta sociedad prevé de antemano cualquier superchería, etc. etc. A M. le escribe que confiesa que "no debería haber puesto la tentación" en su camino (el de Hume) pues, al haber sobreestimado su fortaleza, él ha sido, "inconscientemente, la causa de su caída"(H) Este individuo está en el fondo de mucho de lo que ha ocurrido. Vigile y tenga cuidado con él. Una cosa es cierta, sin embargo. Este no es el momento de castigar con severidad las culpas de los "chelas laicos", demasiado indiscretos pero fíeles a medias. Ahora que el señor Hume ha alejado al Chohan y a M., sólo quedo yo para llevar a cabo la difícil tarea. Usted leyó la carta de H. ¿Qué le parece a usted esta enorme sombra de Yogui, extendiendo solemnemente la mano, con una altanera mirada desafiadora, negando con un gesto desdeñoso la intención de perjudicar a la Sociedad?
Déjeme que suspire con usted por la pobre Sociedad y que, antes de volver a desaparecer en la nebulosa distancia entre Simla y Phari Jong, le reitere a usted mis siempre amistosos sentimientos.
K.H.
El señor W. Oxley desea unirse a la Ecléctica. Le diré a H.P.B. que le reexpida a usted la carta de él. Le ruego que tenga la bondad de escribirle a él diciéndole que no se sienta molesto por mi negativa. Yo sé que es totalmente sincero y que es incapaz de un engaño, ni siquiera de una exageración, igual que usted. Pero él confía demasiado en los que dependen de él. Que sea cauteloso y muy cuidadoso y si entra en la Sociedad yo puedo ayudarle e incluso puedo sostener correspondencia con él a través de usted. Es un hombre valioso y, desde luego, más digno de sincero respeto que cualquier otro místico Espiritista de los que conozco. Y aunque, astralmente, nunca me he acercado a él, ni he conversado con él, a menudo lo he examinado mentalmente. No deje de escribirle por el primer barco.
K.H.


LAS CARTAS DE LOS MAHATMAS. CARTA N°. 111

LAS CARTAS DE LOS MAHATMAS.
CARTA N°. 111
Carta del Mahatma K.H. a A. P. Sinnett.

CARTAS DIVERSAS

CARTA Nº 111
Mi querido amigo,
La presente le será entregada en su casa por Darbhagiri Nath, uno de mis jóvenes chelas, y por su hermano chela Chandra Cusho. Les está prohibido entrar en casa de alguien sin haber sido invitados. Por lo tanto, le pido que excuse nuestras salvajes costumbres y que, al mismo tiempo, haga que se sientan contentos enviándoles una invitación en su nombre, ya sea ahora —o en cualquier otro momento durante la tarde o bien avanzada la noche— si usted puede recibirlos en privado y sin riesgo de que se encuentren en su casa con algún extraño.
No tengo la menor objeción a que su esposa, la señora S. vea a cualquiera de los dos, pero le suplico a ella que no se dirija a ellos, puesto que les está prohibido por nuestras leyes religiosas hablar con ninguna mujer —a no ser que se trate de sus madres y de sus hermanas— pues de otra manera ella les pondría en apuros. Le ruego a su señora que lo haga así en mi nombre y por mí. También confío en su amistad para que nadie más que usted hable con ellos.
Ellos tienen su misión y no deben ir más allá de ella:
(1) tienen que hacer llegar a sus manos mis "respuestas a las famosas contradicciones", y C?) tienen que entrevistar al señor Fem. Si usted tiene una respuesta para mí, Darbhagiri Nath irá a por ella cuando usted disponga. También le ruego, encarecidamente, que no les imponga la compañía del señor Hume. No piense en lo que ha pasado hasta que todo quede explicado.
Siempre suyo,
K.H.
P.D. —También les está prohibido estrechar la mano de ningún hombre o mujer, es decir, tocar a alguien; pero usted puede invitar a mi joven chela para que vaya y hable con usted tanto como quiera, siempre que sea usted discreto.


LAS CARTAS DE LOS MAHATMAS. CARTA N°. 110

LAS CARTAS DE LOS MAHATMAS.
CARTA N°. 110
Carta del Mahatma K.H. a A. P. Sinnett.

CARTAS DIVERSAS

CARTA Nº 110
Mi querido amigo—
¿Puedo molestarle pidiéndole que entregue a Darbhagiri Nath, cuando le vea, las 50 rupias que van incluidas? El joven se encuentra en dificultades, pero tiene que ser reconvenido y el mejor castigo para un chela aceptado es el de recibir el reproche a través de un chela "laico".
En su camino desde Ghoom a Bengala perdió el dinero debido a su imprudencia e indiscreción, y en lugar de dirigirse directamente a mí, trató de esquivar la "mirada del Maestro" y pidió a un chela de la etapa probatoria, sobre el cual no tenía el menor derecho, que le ayudara a salir del compromiso. Le ruego, pues, que le diga que Ram S. Gargya no ha recibido su telegrama desde Burdwan, sino que llegó directamente a manos del Lama, el cual me lo notificó. Que sea más prudente en el futuro. Ya ve usted ahora el peligro que entraña perder de vista a los jóvenes chelas, incluso por unos días. La pérdida del dinero no representa nada, pero lo terrible son los resultados y la tentación que ello implica. Amigo mío, me temo que también usted haya sido IMPRUDENTE de nuevo. Tengo una carta del Coronel Chesney—muy cortés y bastante diplomática. Varios mensajes como ese podrían servir de excelente refrigerador.
Suyo,
K.H.

P.D.—Me alegro de ver que usted ha reimprimido en el Pioneer "A day with my Indian Cousins" (Un día con mis primos indios. N.T.), por Atettjee Sahibjee, etc., aparecido en Vanity Fair. El año pasado yo le había pedido a usted que solicitara del autor de esos ensayos alguna colaboración por el estilo del en otro tiempo famoso "Alí Babá" —pero usted no quiso. Usted pensaba que él no escribía suficientemente bien para el Pioneer. Desconfió de un "nativo" y ahora sus artículos son aceptados en Vanity Fair.
Me alegro por el pobre Padshah. Es muy alocado, pero posee un excelente corazón y es un sincero devoto de la Teosofía y —de nuestra causa.
Tengo que consultar con usted. Hume escribe a H.P.B. (¡una carta muy cariñosa!). Le envía dos copias corregidas de una carta de él aparecida en el Pioneer del día 20 y señalando que con sólo que la prensa de todo el país quiera aceptar esta iniciativa —la suya— si se presiona el asunto con fuerza —las concesiones materiales se conseguirán— y añade: "naturalmente, usted publicará esto en The Theosophist". ¿Cómo puede ella hacerlo sin relacionar directamente su revista con la política? Me hubiera gustado enormemente que su carta sobre Educación, publicada en su Pioneer, se hubiera reproducido en el Theosophist, pero dudé en decirle a ella que lo hiciera, temiendo que ello no diera una nueva tónica a la revista. Algunos de sus artículos son sumamente competentes.
Y bien, ¿qué va a hacer usted con relación al aniversario de la "Ecléctica" y la conclusión cíclica?
Ella está mejor y la hemos dejado cerca de Darjeeling: no está segura en Sikkim. La oposición de los Dugpas es tremenda y, a menos que nosotros dediquemos todo nuestro tiempo a vigilarla, la "Vieja Dama" sufrirá un quebranto, puesto que ahora ella es incapaz de cuidar de sí misma. Vea lo que le ocurrió al joven —él se lo dirá. Usted tendría que hacerse cargo de ella durante octubre y noviembre.
Nuevamente suyo,
K.H.
Este pequeño desgraciado me obliga a sonrojarme ante usted, debido a su indiscreción — "desde el punto de vista europeo". Yo no puedo estar siempre vigilando a mis chelas en sus viajes —y el conocimiento de ellos de las maneras de ser de usted y de sus costumbres, ¡es
igual a cero! No ha sido hasta hoy que, a través de Djual Khool he sabido que usted le prestó 30 rupias. No tenía ninguna necesidad, ni ningún derecho a hacer eso, pero debe usted perdonarle porque no tiene ni la menor idea de la diferencia entre un chela tibetano y uno europeo, y se portó con tanta franqueza con usted como lo hubiera hecho con D.K. Junto con las gracias le envío el dinero prestado, ¡esperando que no nos tome usted a todos nosotros por unos salvajes!
Estoy escribiéndole una larga carta por etapas, como de costumbre. Cuando esa carta de negocios esté en camino le enviaré otra con las respuestas a sus preguntas.
En relación con la carta de C.C.M. sucedió una cosa muy cómica que le contaré en la próxima.
Salud y éxito al "nuevo Presidente" ¡por fin!
Suyo siempre, afectuosamente,
K.H.
Perdone el retraso inevitable. Esta carta, con su contenido, no puede llegar a Darjeeling antes de 4 ó 5 días.


LAS CARTAS DE LOS MAHATMAS. CARTA N°. 106, 107, 108, 109

LAS CARTAS DE LOS MAHATMAS.
CARTA N°. 106
Carta del Mahatma K.H. a A. P. Sinnett.

CARTAS DIVERSAS

CARTA Nº 106
Quiero contestar su carta cuidadosa y explícitamente. Por lo tanto, debo pedirle que me conceda unos días más porque entonces dispondré de tiempo. Debemos tomar medidas para proteger eficazmente a nuestro país y reivindicar la autoridad espiritual de nuestro monarca y Jefe Religioso. Tal vez nunca, desde la invasión de Alejandro y de sus legiones griegas, se han encontrado reunidos bajo las armas tantos europeos y tan cerca de nuestras fronteras como lo están ahora. Amigo mío, sus corresponsales parecen ponerle a usted al corriente de las noticias más importantes, pero sólo superficialmente —en el mejor de los casos: acaso porque ellos mismos no las conocen. No importa; algún día todo se sabrá. Sin embargo, tan pronto como disponga de algunas horas libres, encontrará usted a su disposición a su amigo,
K.H.

Trate de creer más de lo que cree en la "vieja dama". Ella si" se excita a veces, pero es sincera y hace cuanto puede por usted.

LAS CARTAS DE LOS MAHATMAS.
CARTA N°. 107
Carta del Mahatma K.H. a A. P. Sinnett.

CARTAS DIVERSAS

CARTA Nº 107
Mi querido Embajador—
Para desvanecer la ansiedad que veo acechando en su mente, y que tiene una forma más definida aún de lo que usted ha expresado, déjeme decirle que me esforzaré el máximo para calmar a nuestra supersensible —pero no siempre sensata— vieja amiga, y hacer que se mantenga en su sitio. Su mala salud, resultado de causas naturales y de su ansiedad mental, ha hecho que se ponga nerviosa hasta un grado extremo, en menoscabo, lamentablemente, de su utilidad para nosotros. Durante los últimos quince días ella ha sido todo menos útil y sus emociones han corrido a lo largo de sus nervios como la electricidad a través del alambre telegráfico. Todo ha sido un caos. Estoy enviando estas pocas líneas por medio de un amigo de Olcott para que puedan ser remitidas sin que ella lo sepa.
Consulte libremente con nuestros amigos de Europa y vuelva con un buen libro en la mano y con un buen plan en su cabeza. Anime a los sinceros hermanos de Gales a que perseveren en su labor educativa. Algunas palabras de aliento suyas les animarán. Telegrafíe a Nicolás Días, Inspector de Policía en Gales, que usted, miembro del Consejo de la S.T., está a punto de llegar (comunicándole la fecha y el nombre del barco), y yo haré que H.P.B. haga lo mismo a otra persona. Piense por el camino en su sincero amigo, K.H. y —.


LAS CARTAS DE LOS MAHATMAS.
CARTA N°. 108
Carta del Mahatma K.H. a A. P. Sinnett.

CARTAS DIVERSAS

CARTA N° 108 (Este fragmento está escrito por M.—Ed. Está en el dorso de la na 109.— Eds.)

El hombre que envié la otra noche era un chela de Ladak, y no tenía nada que ver con usted. Lo que usted acaba de decir sobre la "iniciación", es verdad. Todo miembro que se arrepienta verdadera y sinceramente, debe ser aceptado de nuevo. Como usted ve, estoy constantemente con usted.


LAS CARTAS DE LOS MAHATMAS.
CARTA N°. 109
Carta del Mahatma Morya a A. P. Sinnett.

CARTAS DIVERSAS

CARTA Nº 109
No puedo hacer un milagro, o me hubiera mostrado por entero, al menos a la señora Sinnett, a pesar de los juegos (Posiblemente: maquinaciones.—Eds.) de la mujer francesa y a usted mismo, a pesar de las condiciones físicas y psíquicas. Por favor, entienda que mi sentido de la justicia es fuerte, que yo no le negaría a usted una satisfacción que ya di a Ramaswami y a Scott. Si usted no me vio es, simplemente, porque era una imposibilidad. Si usted hubiera complacido a K.H. asistiendo a la reunión, en realidad no le hubiera sucedido nada, porque K.H. lo había previsto y preparado todo, y el mismo esfuerzo realizado por usted para mantenerse firme, incluso ante un supuesto riesgo personal, hubiera cambiado completamente su condición. Ahora veamos lo que el futuro nos reserva.
M.