lunes, 18 de abril de 2016

LAS CARTAS DE LOS MAHATMAS. CARTA N°. 90

LAS CARTAS DE LOS MAHATMAS.
CARTA N°. 90
Carta del W. Stainton Moses. a A. P. Sinnett.

ESPIRITISMO Y LOS FENÓMENOS

CARTA Nº 90

University College, Londres,
W.C. 26 de noviembre de 1881.
Mi querido Sinnett,
Debería haber contestado antes a su carta, pero he esperado a hacerlo hasta tener el placer de sostener una conversación con la señora Sinnett. Es lo que he hecho y mi satisfacción ha sido grande. Tal como usted me había indicado que era de esperar, ella está totalmente convencida de la realidad de lo que ha visto y oído. Como yo, ella no sabe cómo interpretar el último cambio, me refiero a mis experiencias espiritistas. Realmente, no sé qué decir al respecto. No hay manera de armonizar los hechos con lo que se ha pretendido; y en cuanto a su creencia de que 'Los Hermanos, ¿no pueden ignorar ... no pueden equivocarse?' yo sólo puedo contestar que, indudablemente, ambas cosas por lo que a mí respecta. (Esta frase fue subrayada por S. Moses.)
Sin embargo, ésta sería tan sólo mi opinión, si no fuera que poseo una serie de documentación y otras evidencias que están en absoluta correlación desde el primer momento que Imperator apareció, hasta ayer. Todo son comunicaciones fechadas, notas e informes que hablan por sí mismos y que, en esencia, pueden atestiguar aquellos de mis amigos que se han interesado tanto como yo en esta cuestión.
Cuando la vieja dama hizo alusión, por primera vez, a alguna conexión entre la "Logia" y yo, me puse a examinar en seguida la cuestión con Imperator y le consulté el caso muchas veces.
He aquí un documento que transcribo: 24 de diciembre de 1876. "Hice algunas preguntas respecto a una carta de H.P.B. en la cual ella dice, en respuesta a una de mía —'Si usted está profundamente convencido de que yo no le he comprendido, tanto su intuición como sus cualidades mediumnísticas le han fallado.... Yo nunca dije que usted había confundido a Imperator con otro espíritu. A él no se le puede confundir cuando ya se le conoce. El sabe, y bendito sea su nombre para siempre. Usted quiere una prueba objetiva de la Logia. ¿No tiene usted a Imperator, y no puede usted preguntarle si yo digo la verdad?'
La contestación por escrito a esto fue larga y precisa. Entre otras cosas, hay esto:—Imperator siempre utiliza la primera persona del plural). ¿Por qué?
"Ya le hemos dicho a usted que sus amigos americanos no comprenden ni su carácter ni su preparación, ni tampoco sus experiencias espirituales. . . Lejos de haberle fallado, su intuición le ha protegido a usted. No podemos decir hasta qué punto (!) ninguno de aquellos con los que está en comunicación su corresponsal PUEDE darle a ella una verdadera descripción de usted. Es dudoso, por todo lo que sabemos, aunque alguno tiene el poder de un Mago. Pues, ni siquiera él comprende. (! !) Yo probaré a otro médium más honrado — Eglinton, cuando él se haya ido, y veré qué resulta de ello. Incluso haré eso por la Sociedad.
Su trabajo es diferente del nuestro y a él no le interesa la vida interior de usted. Si alguien  tiene poder, no ha querido ejercerlo. No comprendemos si se pretende que nosotros hayamos dado alguna información. PARECE que la sugerencia se lance sin ninguna afirmación formal.
Al mismo tiempo, podemos decir claramente que en ningún momento hemos sostenido ninguna relación con su amiga sobre el tema. Ella no nos conoce en absoluto y nosotros no sabemos nada de esta Logia o Fraternidad".. . .
(En cuanto al hecho de que yo hubiera podido tomar otro espíritu por Imperator, se me dice:) "Con seguridad que usted no confundiría ningún otro espíritu con nosotros. Sería imposible.
Nosotros somos los que nos hemos revelado ante usted; nadie más; y nuestros nombres y nuestras apariencias no podrían ser tomadas por otros. Nosotros hemos sido permanentemente su Guardián y nadie más ocupa nuestro lugar". No: el Sexto Principio no puede ser desplazado.
Y, como consecuencia, sin error posible. ¿Puedo decir aquí que Imperator afirmó, cuando vino a mí por primera vez, y muchas veces después, que él había estado conmigo toda mi vida, aunque yo no era consciente de su presencia hasta que él lo reveló, — ¡NO en el Monte  Athos, con toda seguridad!— sino en otro lugar completamente distinto y de otra manera? El desarrollo coherente de mi mediumnidad ha sido continuo. No hay ninguna LAGUNA. Ahora la mediumnidad objetiva ha desaparecido y mi sentido espiritual interno está abierto. Ayer mismo pedí y obtuve de Imper. que era claramente visible y audible para mí una exacta y precisa reiteración de lo que tan a menudo ha repetido, y me siento avergonzado de pedirle que repita su afirmación. Sea cual sea la explicación, tenga usted la seguridad, sin lugar a dudas, de que él no sólo no es un Hermano, sino que no conoce nada en absoluto de tales seres. (I)
Su advertencia por lo que se refiere a estar sobre una pista falsa, suponiendo que esta historia fuera un invento de la Vieja Dama, la he tenido en cuenta; uno debe atenerse a toda suerte de teorías para explicar una cosa así; pero yo no habría estado defendiéndola durante años contra todo tipo de calumnias si la creyera capaz de un simple y vulgar fraude.
Sin embargo, no escapará a su crítica mentalidad que, una alegación como ésta, cuando se confronta con una evidencia tan simple y perfecta como la que yo aporto, debe ser susceptible de alguna clase de prueba, si se ha de tomar en serio. Desgraciadamente, está el hecho de que no sólo el alegato es incompatible con todo lo sucedido, sino que los supuestos hechos que se exponen son precisamente aquellos, y sólo aquellos que yo di a conocer; y las suposiciones que se hacen están tan absurdamente alejadas de la verdad —como puede demostrarse por la evidencia que no se apoya sólo en mí— que está muy claro que son simples conjeturas.
Esa es una crítica destructiva del lado negativo.
Ahora bien, ¿qué prueba positiva se ha presentado? Ninguna.
¿Puede aportarse alguna? Ese Hermano que detuvo su mirada en mí en el Monte Athos, y que adoptó el estilo y el nombre de Imperator, ¿qué es lo que nunca me dijo o me contó? ¿Cuándo y dónde apareció, y qué prueba puede dar del hecho? De una relación tan larga como la que él alega seguramente que puede presentarse alguna evidencia convincente para rebatir las conjeturas que se deducen más arriba.
Si no es así, cualquier persona en su sano juicio sabrá a qué atenerse.
Perdóneme por extenderme tanto sobre este tema. Veo que en realidad he llegado a un punto en que confluyen dos caminos: y constato tristemente que Fragmentos de la Verdad Oculta demuestra que Espiritismo y Ocultismo son incompatibles. Sentiría de todo corazón que usted hubiera desperdiciado su tiempo y su energía en algo que no puede demostrarse que esté basado en la Verdad. De ahí mi deseo de llegar al fondo de la cuestión.
De otro modo, lo descartaría con mucho desprecio. En cuanto a lo que usted dice de la Vieja Dama, "considere sólo las oportunidades que he tenido de formarme una opinión".
Con mis mejores y cordiales deseos,
Siempre suyo,
W. STAINTON MOSES.

*Así fue Madame Lebendorff para el niño médium ruso. . . . Así son Jesús y Juan el Bautista para Edward Maitland —tan verdaderos y tan honrados y sinceros como S.M.; aunque ninguno de ellos conoció al otro, y Juan el Bautista nunca oyó hablar de Jesús, que es una abstracción espiritual y no un hombre que viviera en aquella época. ¿Y acaso E. Maitland no ve al primero y al segundo Hermes, y a Elias, etc.? Y finalmente, ¡¡no se siente la señora Kingsford tan segura como S.M. por lo que respecta a +, de que ella vio y conversó con Dios!!; ¿y eso sólo unas noches después que ella había hablado con el Espíritu de un perro del que había recibido una comunicación escrita? Lea, lea una vez más amigo mío lo escrito por Maitland en Soul, etc., vea las páginas 180-194-129-240 y 167-8-9 etc. ¡Y quién más puro o más sincero que esa mujer o Maitland!
Misterio, exclamará usted.
IGNORANCIA, contestamos: la creación de aquello en lo que creemos y que queremos ver.
(1) ¿Un Hermano? ¿Sabe él, o ni siquiera usted mismo, qué se entiende por el nombre de Hermano? ¿Sabe él lo que nosotros entendemos por Dhyan Chohans o Espíritus Planetarios, por los Lha, encarnados y desencarnados? Por —pero esto es y debe permanecer todavía, durante algún tiempo, como un simple fastidio para el espíritu de todos ustedes. Mi carta es privada. Usted puede servirse de sus argumentos, pero no de mi autoridad ni de mi nombre.
Tenga la seguridad de que todo le será explicado. Un Hermano viviente puede mostrarse y ser de facto ignorante de muchas cosas. Pero un Espíritu, un Planetario omnisciente ¿puede ser tan completamente ignorante de lo que está ocurriendo a su alrededor? Esto sí que es extraordinario.


LAS CARTAS DE LOS MAHATMAS. CARTA N°. 89

LAS CARTAS DE LOS MAHATMAS.
CARTA N°. 89
Carta del Mahatma K.H. a A. P. Sinnett.

ESPIRITISMO Y LOS FENÓMENOS

CARTA Nº 89
Recibida en Allahabad, el 24 de marzo de 1882.
Privada
Buen amigo, al enviar la carta no repetiré de nuevo las muchas advertencias que podrían hacerse sobre las diferentes objeciones que tenemos derecho a presentar contra los fenómenos espiritistas y sus médiums. Nosotros hemos cumplido con nuestro deber y debido a que la voz de la verdad llegó por un conducto que a muy pocos les gustó, se la declaró falsa, y con ella —al Ocultismo. El momento de discutir ya ha pasado y se acerca la hora en que quedará demostrado ante el mundo que la Ciencia Oculta, en lugar de ser, según palabras del Dr. R. Chambers —"la superstición en sí", tal como ellos puede que estén dispuestos a creer, se descubrirá que es la explicación de la extinción de toda superstición, o de casi toda. Por razones que usted comprenderá, aunque al principio (en lo que a usted se refiere) se sentirá inclinado a considerarlo injusto, estoy decidido a hacer, por una vez, aquello que no he hecho nunca; es decir, a personificarme bajo otra forma y, probablemente, con otro carácter. Por lo tanto, no necesita usted envidiar a Eglinton el placer de verme personalmente, hablar conmigo —y quedar "atónito", ni de los resultados de la visita que le haré a bordo del "Vega". Esto lo realizaré entre el 21 y 22 de este mes, y cuando usted lea esta carta será ya una "visión del pasado" —si Olcott le envía a usted la carta hoy.
Tal vez usted diga "todas las cosas de la existencia son un misterio y nosotros explicamos los misterios a través de misterios". Bien, bien; para usted y para quien esté prevenido no será así, puesto que, por varias razones —unas más plausibles que otras— deposito en usted mi confianza.
Una de estas razones es —evitarle un sentimiento involuntario de envidia, (la palabra suena rara, ¿no es cierto?) cuando usted oiga hablar de ello. Como sea que él verá a alguien totalmente distinto del verdadero K.H., aunque sea K.H. —no es necesario que usted se sienta ofendido por su amigo trans-himaláyico.
Otra razón es la de evitar que al pobre hombre se le tache de jactancioso;
la tercera y la más importante, aunque no la menor ni la última, es que la Teosofía y sus seguidores tienen que ser finalmente vindicados. Eglinton se marcha a su tierra y si a su regreso no es capaz de reconocer nada de los Hermanos, sería un día de prueba muy penoso para la pobre vieja H.P.B. y para H.S.O. El señor Hume nos echó en cara el que nos apareciéramos ante Eglinton. Se rió por lo bajo de nosotros, y nos desafió a que nos apareciéramos ante Fern y los demás. Por razones que puede que él sea o no sea capaz de apreciar —pero usted si— no pudimos, o mejor dicho, no quisimos hacerlo mientras E. estuviera en la India. Y no menos buenas razones las teníamos para prohibir a H.P.B. que le escribiera, ni que le concediera demasiada importancia en el Theosophist. Pero ahora que se ha ido, y que el día 22 estará a cientos de millas en el océano y ninguna sospecha de fraude puede surgir ni contra uno ni contra otro, ha llegado el momento del experimento. El piensa ponerla a ella a prueba —pero el que será puesto a prueba será él.
Así pues, mi devoto amigo y defensor, prepárese. Como voy a recomendarle a Eglinton que recomiende discreción por su parte a la señora Cordón, y como sea que la buena señora podría estar dispuesta a ir demasiado lejos y a tomar la indicación al pie de la letra, le doy a usted por adelantado una bula para ella, con el fin de romper el sello de sus labios.
Ahora pasemos al señor Hume. Ha trabajado realmente para nosotros y, ciertamente, merece nuestra consideración —hasta el momento. Le habría escrito yo mismo gustosamente, pero me temo que la vista de mi conocida caligrafía sería causa de desviación de sus sentimientos —haciéndolos empeorar— antes de que se tomara la molestia de leer lo que tengo que decir.
¿Quiere usted tener la bondad de hacerse cargo de la delicada tarea de notificarle lo que ahora le escribo a usted? Dígale que hay personas —enemigos— que están ansiosos de sorprender a la "vieja dama" practicando el FRAUDE, de atraparla, por decirlo así, y que, por esa misma razón, yo estoy decidido a poner fin a esta cuestión de una vez por todas y para siempre.
Dígale que, aprovechando su sugerencia y su consejo, yo —K.H., apareceré ante Eglinton en propia persona y in aclu, en el mar, entre los días 21 y 22 de este mes, y que si tengo éxito en hacer que el rebelde que niega a los "Hermanos" recupere su sentido, la señora Cordón y su consorte serán puestos inmediatamente al corriente de este hecho. Esto es todo. Hemos esperado a propósito para realizar nuestro experimento, hasta su marcha, y ahora —NOS DISPONEMOS A ACTUAR.
Siempre suyo,
K.H.
Hasta el 25 de marzo se espera que el señor Sinnett mantenga sus labios tan sellados como lo estarán cuando se muera —dentro de tres veintenas de años + diez. Ni una sola alma, salvo la señora S., su buena esposa, debe conocer una sola palabra de esta carta. Espero esto de su amistad, y ahora la pongo a prueba. Al señor Hume puede usted escribirle ahora mismo de forma que él pueda recibir la carta el 24 por la tarde. El futuro de usted depende de esto, de su silencio.
K.H.


LAS CARTAS DE LOS MAHATMAS. CARTA N°. 88

LAS CARTAS DE LOS MAHATMAS.
CARTA N°. 88
Carta del Mahatma K.H. a A. P. Sinnett.

ESPIRITISMO Y LOS FENÓMENOS

CARTA Nº 88
Una nota corta recibida en Allahabad durante la estancia de Olcott y Bhavani Rao.
Mi buen amigo— es muy fácil para nosotros proporcionar pruebas fenomenales cuando contamos con las condiciones necesarias. Por ejemplo —el magnetismo de Olcott, después de seis años de purificación está intensamente en simpatía con el nuestro— física y moralmente está consiguiendo constantemente que esto sea así cada vez más y más. En cuanto a Damodar y Bhavani Rao, sintiendo hacia nosotros una simpatía congénita, —sus auras ayudan en lugar de rechazar o impedir las experiencias fenomenales. Dentro de algún tiempo usted puede llegar a ser así —esto depende de usted. Forzar fenómenos en presencia de dificultades magnéticas y demás está prohibido, tan estrictamente como lo está para el cajero de un banco desembolsar dinero que sólo le ha sido confiado en custodia. El señor Hume no puede comprender esto. Y por lo tanto, está "indignado" de que las diferentes pruebas que ha preparado secretamente para nosotros hayan fracasado todas. Esas pruebas requerían un consumo de energía diez veces mayor, ya que él las rodeó de un aura no de las más puras — un aura de desconfianza, cólera y burla anticipada. Incluso el hacer esto para usted, tan alejado de la Sede Central, resultaría imposible si no fuera por el magnetismo que O. y B.R. han traído con ellos —y yo no puedo hacer más.
K.H.
P.D.— Aunque tal vez podría anotar para usted la fecha de hoy, 11 de marzo de 1882.


domingo, 17 de abril de 2016

LAS CARTAS DE LOS MAHATMAS. CARTA N°. 87

LAS CARTAS DE LOS MAHATMAS.
CARTA N°. 87
Carta del Mahatma K.H. a A. P. Sinnett.

LA RAMA LONDRES DE LA SOCIEDAD TEOSÓFICA

CARTA Nº 87  (Las palabras "De Bhola Deva Sarma" están escritas en el sobre de esta carta, que fue echada al correo en Adyar, el 16 de enero de 1884 y se recibió en Londres el 7 de febrero de 1884. Sólo la postdata es de puño y letra de K.H.)
A la Rama Londres de la Sociedad Teosófica —Saludos. Puesto que los telegramas a la señora Kingsford y al señor Sinnett y mi carta desde Mysore no han sido totalmente comprendidos, por parte del Maha Chohan se me ordenó que aconsejara el aplazamiento de la elección anual para evitar así cualquier precipitación y ganar tiempo para estudiar esta carta. Después de la fría acogida, por parte de los miembros de la R.L.S.T. el 16 de diciembre, a las propuestas contenidas en la página 29 de la circular impresa y confidencial de la señora Kingsford y el señor Maitland (en las Observaciones y Proposiciones de este último), es decir, la necesidad de formar un cuerpo distinto o grupo dentro del grupo general de la R.L.S.T. — cuya propuesta, si bien no es idéntica en el método práctico que ella sugiere, sin embargo sí lo es substancialmente con la propuesta que yo emití en mi carta del 7 de diciembre— y por otra parte, después de algunos malentendidos, de falsas esperanzas y descontentos —se ha considerado absolutamente necesario el aplazamiento de la elección.
Tal como estaba implícito en mi última carta, en la fecha de la comunicación anterior, la candente cuestión no se refería al carácter literal o alegórico de la última obra del señor Sinnett, sino a la lealtad o deslealtad de la Presidenta de ustedes y de su colaborador hacia nosotros, a quienes muchos de ustedes han juzgado conveniente escoger como sus Instructores esotéricos. Desde ese punto de vista, y al no haber recibido ninguna otra queja hasta ese momento (21 de octubre) surgió la imperativa necesidad de mantener según las sabias palabras de la señora Kingsford —que en sí no son más que el eco de la propia voz del Tathagatha— la política de desligar "la autoridad de los nombres, tanto en el pasado como en el presente, de los principios abstractos". (Discurso inaugural de la Presidenta, el 21 de octubre de 1883). Como que se trata de una cuestión de Justicia, la ignorancia de la señora Kingsford respecto de nuestro verdadero carácter, nuestras doctrinas y nuestra posición (ignorancia que se sobreentiende en sus observaciones poco halagüeñas en relación al que esto escribe y a sus colegas), no tiene más peso que un copo de algodón por lo que respecta a la cuestión de su reelección. Esto, añadido a su valor intrínseco e individual, y a su caridad hacia los pobres animales, y también al hecho de haber pedido a la señora H.P. Blavatsky "someter mi (la de ella) carta a Koot Hoomi" —hizo que el primer procedimiento fuera el más adecuado.
Y ahora, el desarrollo de los acontecimientos, desde el envío de los telegramas en cuestión, posiblemente les haya sugerido a algunos de entre ustedes las verdaderas razones de una acción tan inusitada, por no decir arbitraria, como lo es la de interferir en los derechos de elección privados de una Rama. El tiempo, a veces, neutraliza los males más graves, desencadenando una crisis. Además, y empleando una vez más las palabras de su discurso, — (vuestra presidenta, al referirse a una carta particular mía al señor Ward, que ella había leído y donde, según ella, yo escribí):
"Con evidente ignorancia de los hechos, y esto no es de extrañar" se puede suponer que nosotros ignorábamos también la publicación de la carta impresa que iba a seguir, "Carta privada y confidencial" que se hizo circular entre los miembros de la R.L.S.T. el 16 de diciembre. Así pues, ella no necesitaba sentirse mayormente sorprendida al descubrir que esta "Carta" ha modificado enormemente el caso. Basándonos siempre en la fuerza del principio de justicia imparcial involucrado, nos vemos obligados, no tanto a ratificar literalmente nuestra decisión sobre la reelección de la señora K., como a añadir a ello cierta cláusula y hacer que, de ahora en adelante, resulte imposible para la Presidenta y para los miembros, interpretar incorrectamente nuestra mutua posición. Ojalá que siempre esté lejos de nuestro pensamiento el establecer una nueva jerarquía para la futura opresión de un mundo dominado por clérigos. Igual que entonces nuestro deseo fue señalarles que no se podía ser al mismo tiempo un miembro activo y útil de la Sociedad sin considerarse nuestro discípulo o correligionario, ahora es lo mismo. Pero, precisamente porque ese principio debe operar en ambos sentidos, es por lo que (a pesar de nuestro deseo personal para su reelección) sentimos, y quisiéramos que se supiera, que no tenemos ningún derecho a influir en la libre voluntad de los miembros, en éste o en cualquier otro asunto. Semejante interferencia estaría en flagrante contradicción con la ley básica del esoterismo de que el desarrollo personal psíquico va seguido parí passu del desarrollo del esfuerzo individual y que es la demostración del mérito personal adquirido. Además, se observa una gran discrepancia en los informes que nos llegan del efecto producido en los miembros por el incidente "Kingsford-Sinnett". Ante esto, me resulta imposible acceder a los varios deseos de la señora Kingsford expresados en sus cartas a Madame Blavatsky. Si el señor Massey y el señor Ward otorgan su "total aprobación y simpatía" a la dama, una gran mayoría de miembros parece otorgar las suyas al señor Sinnett.
Por lo tanto, si yo hubiera de actuar de conformidad con la sugerencia del señor Massey, tal como informa la señora K. en su carta del 20 de diciembre, en la que expresa la opinión de él, de que "una sola palabra del Mahatma K.H. bastaría definitivamente para reconciliar al señor Sinnett con mi punto de vista (el de la señora) sobre la cuestión, y establecer entre él y la Rama la cordialidad y la comprensión más perfecta" —en realidad yo mismo estaría haciendo  de pseudo-Papa, al que ella menosprecia y además sería injusto y arbitrario. Entonces, yo me expondría y expondría al señor Sinnett a justas críticas, todavía más severas que las de su discurso de inauguración, en algunas frases remarcables en las que afirma su "desconfianza a toda llamada a la autoridad". Una persona que acaba de decir: "observo con dolor e inquietud la creciente tendencia de la S.T. a introducir en sus métodos... la veneración exagerada por las personas y por la autoridad personal. . . cuyo verdadero resultado es el mero culto servil al héroe. ... Se habla mucho más de lo conveniente entre nosotros de nuestros MAESTROS los Adeptos y cosas por el estilo.... Se han valorado demasiado sus dichos y sus hechos, etc. . . ."
—una persona así no debería pedirme semejante intervención, aún estando seguro de que mi fiel amigo, el señor Sinnett, no se lo tendría en cuenta. Si hubiera accedido al deseo de la señora de que la nombrara "Apóstol del Esoterismo Oriental y Occidental", y si hubiera tratado de forzar su elección, aunque sólo fuera influyendo en uno solo de los miembros que  no lo desearan, y si me hubiera aprovechado de ese cálido y fiel afecto del señor Sinnett hacia mí que nunca fluctúa, influyendo en su actitud futura hacia ella misma y hacia el Movimiento, entonces merecería ser tildado de "oráculo de los teósofos" y clasificado como el "Jo Smith de los Santos del Ultimo Día" y como "Tomás Harris", el "mixegenista" (No hay término que equivalga en español a esta palabra. En este caso se refiere a un espiritista americano que predicaba el "matrimonio espiritual" entre una entidad desencarnada y un mortal.) trascendental entre dos mundos. Yo no puedo creer que una persona que hace sólo unos días sostenía que "nuestra sabia y verdadera trayectoria teosófica no es la de crear nuevos Papas y proclamar nuevos Señores y Maestros", —buscara ahora, en su propio caso, la protección e invocara la ayuda de una "autoridad", la cual sólo podría hacerse sentir hipotéticamente con la ciega renuncia al propio discernimiento. Y como sea que yo prefiero atribuir el deseo de la señora Kingsford a su ignorancia de los verdaderos sentimientos de algunos de sus colegas cuya naturaleza ha sido, posiblemente, disfrazada ahora bajo la delicada falta de sinceridad de la vida civilizada occidental —le recomendaría a ella y a otros interesados en la presente disputa, que apelaran a la decisión del voto, por medio del cual todos pueden expresar sus deseos sin exponerse, individualmente, a ser acusados de falta de cortesía. Y esto no sería más que aprovecharse del privilegio que les confiere el final del artículo 3 de sus Estatutos.
Y ahora pasemos a considerar otra cosa. Por poco que pudiera interesarnos la subordinación personal hacia nosotros, los líderes reconocidos de los Fundadores de la Sociedad Madre, jamás podemos aprobar ni tolerar en ningún miembro, sea de la Rama que sea, la deslealtad hacia los principios fundamentales representados por la Organización Madre. Los Estatutos de la Sociedad Madre deben ser respetados por aquellos que componen sus Ramas, procurando, desde luego, que no se salgan de los tres objetivos declarados de la organización. La experiencia de la Sociedad Madre demuestra que la efectividad de una Rama depende mucho, si no en todo, de la lealtad, discreción y dedicación de su Presidente y de su Secretario, y por más que sus colegas puedan colaborar, el rendimiento de la actividad de su grupo se desarrolla proporcionalmente al de aquellos que desempeñan esos cargos.
Y para terminar, repito, que es con el fin de evitar que se proceda a la reelección de la señora K. antes de que haya desaparecido todo malentendido resultante de mis comunicaciones anteriores, que aconsejo que la elección anual de miembros para desempeñar cargos en vuestra Rama se aplace hasta no recibir esta carta. Además, como sea que el Presidente-Fundador — que conoce nuestro modo de pensar y merece nuestra confianza— es esperado en Inglaterra dentro de poco, no vemos la necesidad de tomar ninguna medida precipitada en esta cuestión.
A él se le ha facilitado una idea general de la situación lo cual, cuando llegue, le permitirá tratar imparcialmente este caso y otros, como representante, a la vez, de su Maestro y de los mejores intereses de la Sociedad
(Por orden de mi Muy Venerado Gurú Deva Mahatma K Δ)
( Bhola Dova Sarma.)

Sería inteligente leer esta carta a los miembros —incluyendo la señora Kingsford— antes del día de las elecciones. Quisiera que estuviera prevenido, si es posible, ante otro "golpe espectacular". Por naturales que sean en política las sorpresas sensacionales de este género, los partidos políticos se componen de fíeles cuya alma se regocija con la intriga; es muy lamentable que esto suceda en una asociación de personas que hacen profesión de consagrarse a los problemas más graves que afectan a los intereses de la humanidad. Que las naturalezas mediocres pleiteen, si lo desean; las inteligentes arreglan sus diferencias con un espíritu de mutua tolerancia.
K.H.
Subba Row y un sabio todavía más grande que él han contestado plenamente a las Observaciones e Indicaciones del señor Maitland sobre El Buddhismo Esotérico. Estas respuestas se enviarán la próxima semana en forma de folleto y se ruega al señor Sinnett que las distribuya especialmente entre aquellos miembros que puedan haberse visto afectados por la crítica.


LAS CARTAS DE LOS MAHATMAS. CARTA N°. 86

LAS CARTAS DE LOS MAHATMAS.
CARTA N°. 86
Carta del Mahatma K.H. a A. P. Sinnett.

LA RAMA LONDRES DE LA SOCIEDAD TEOSÓFICA

7 de diciembre de 1883,
Mysore.
Contenido
CARTA N° 86
Recibida en enero de 1884.
Buen amigo, le tomo a usted la palabra. En una de sus recientes cartas a la "V.D." expresa usted su disposición para seguir mi consejo en casi todo lo que yo pueda pedirle. Pues bien — ha llegado el momento de demostrar su buena voluntad. Y puesto que, en este caso particular, estoy simplemente llevando a cabo los deseos de mi Chohan, tengo la esperanza de que usted no encontrará demasiada dificultad en compartir mi suerte, haciendo —lo que yo hago. La "fascinante" señora K. tiene que seguir como Presidenta —jusq'á nouvel ordre. (Hasta nueva orden. (En francés en el original).
 En conciencia, —después de haber leído su apologética carta a H.P.B. —no puedo decir que no estoy del lado de ella en mucho de lo que tiene que decir en su defensa. Claro está que mucha parte de ello es —una reflexión tardía; sin embargo, su misma ansia por conservar su puesto encierra una buena esperanza para el futuro de la Rama Londres, especialmente si usted me ayuda, llevando a la práctica el espíritu de mis instrucciones. Así, la Sociedad Teosófica londinense dejará de ser "un rabo que ella pueda agitar" a placer y dejándose llevar por su fantasía, sino que ella misma se convertirá en parte esencial de ese "rabo" —y cuanto más ayude a agitarlo, mejor será esa actividad para vuestra Sociedad. Dar explicaciones detalladas resultaría más bien un trabajo demasiado largo y tedioso. Es suficiente que usted sepa que su lucha por la antí-vivisección y su estricta dieta vegetariana han conquistado por completo para su causa a nuestro austero Maestro. A Él le tiene más sin cuidado que a nosotros cualquier expresión o sentimiento externo o —incluso interno— de falta de consideración hacia los "Mahatmas". Que cumpla con su deber hacia la Sociedad, que sea fiel a sus principios y el resto llegará a su debido tiempo. Ella es muy joven y su vanidad personal y otras imperfecciones femeninas deben achacarse al señor Maitland y al coro griego de sus admiradores.
El documento que incluyo es para que usted lo entregue, sellado, a uno de los Consejeros o Vice-presidentes de su Sociedad. Creo que el señor C.C. Massey sería la persona más indicada para la tarea, puesto que es un amigo sincero de las dos partes interesadas. Sin embargo, la elección queda a su propio criterio y discreción. Todo lo que se le pide a usted es que insista en que debe ser leído ante una reunión general compuesta de tantos teósofos como usted pueda reunir, y en la primera oportunidad. Contiene y lleva en sus pliegos y caracteres cierta influencia oculta que debería llegar a tantos teósofos como fuera posible. Posiblemente podrá usted deducir de lo que se trata, en el futuro, por sus efectos directos e indirectos.
Mientras tanto —léalo y séllelo; y no permita que nadie le haga la pregunta indiscreta de si ha tomado nota de su contenido, porque usted tiene que mantener en secreto su conocimiento. En el caso de que esta condición pudiera parecerle peligrosa porque ello podría obligar a una negación del hecho —es mejor que usted lo entregue sin leerlo. No tema, yo estoy ahí para vigilar sus intereses. En todo caso, el programa es como sigue: el memorándum escrito por su humilde corresponsal debe ser leído a los teósofos reunidos en asamblea, y debe ser conservado en los archivos de la Sociedad. Contiene una exposición de nuestros puntos de vista en relación con las preguntas surgidas relativas a la dirección y a las bases de trabajo.
Nuestro interés dependerá de que se lleve a cabo el programa que el documento contiene y que ha sido establecido después de una madura reflexión.
Volviendo a algunas de sus preguntas filosóficas —(al estar de camino, no puedo contestarlas todas). Es difícil percatarse de cuáles son las relaciones que usted desea establecer entre los distintos estados de subjetividad en el Devachán y los diferentes estados de la materia. Si se supone que en el Devachán el Ego pasa por todos estos estados de materia, la respuesta sería entonces que la existencia en el séptimo estado de materia es el Nirvana y no las condiciones Devachánicas. Si bien la humanidad está en diferentes etapas de desarrollo, pertenece sin embargo a las condiciones tridimensionales de la materia. Y no hay razón para que en el Devachán el Ego varíe sus "dimensiones".
El que las moléculas ocupen un lugar en el infinito, es una proposición inconcebible. La confusión nace de la tendencia occidental a dar una interpretación objetiva de lo que es puramente subjetivo. El libro de Khiu-te nos enseña que el espacio es el infinito mismo. Es sin forma, inmutable y absoluto: Igual que la mente humana, que es la inagotable gestadora de ideas, la mente Universal o Espacio tiene su ideación que se proyecta en la objetividad en el momento fijado; pero el espacio en sí no se ve afectado por eso. Hasta vuestro Hamilton ha demostrado que el infinito no puede concebirse nunca como una serie de adiciones. Siempre que usted hable de lugar en el infinito, destrona al infinito y degrada su carácter absoluto e incondicionado.
¿Qué tiene que ver la cantidad de encarnaciones con la sagacidad, el talento, la habilidad o la estupidez de un individuo? Un fuerte deseo por la vida física puede arrastrar a una entidad a través de una serie de encarnaciones y, sin embargo, puede no desarrollar en ellas sus capacidades más elevadas. La Ley de Afinidad actúa por medio del inherente impulso Kármico del Ego, y gobierna su futura existencia. Comprendiendo la Ley de la Herencia de Darwin para el cuerpo, no es difícil ver que el Ego, al buscar renacer, puede ser atraído, en el momento del renacimiento, hacia un cuerpo nacido en una familia que tiene las mismas tendencias que las de la Entidad reencarnante.
No debe usted lamentar que mi restricción incluya al señor C.C. Massey. Un punto razonado y explicado no haría más que conducir a otros puntos más confusos que surgirían siempre de su mente suspicaz e inquieta. Su amigo tiene algo de misántropo. Su mente está oscurecida con negras dudas y su estado psicológico es lastimoso. Todas sus intenciones más lúcidas son sofocadas y su evolución búddhica (no buddhística) está detenida. ¡Preocúpese por él si él no lo hace! Víctima de las ilusiones de su propia creación se está deslizando hacia una sima más profunda de infortunio espiritual, y es posible que busque aislarse del mundo y de sí mismo refugiándose en los límites de una teología que, en otro tiempo, hubiera desdeñado vehementemente. Se ha intentado todo esfuerzo posible para salvarle, especialmente por parte de Olcott, cuyo amor fraternal le ha impulsado a lanzar las más cálidas llamadas a su corazón —como usted sabe. ¡Pobre, pobre ser extraviado! ¡Mis cartas son escritas por H.P.B., y él no tiene ninguna duda de que yo conseguí las ideas "robadas al señor Kiddle", de la cabeza de ella! Pero dejémosle en paz.
Nuestro amigo Samuel Ward lamenta el desconcierto de su amigo Ellis; esto tendría que afectarme a mí y supongo que a mi regreso es conveniente que vea si un par de cuernos —los "codiciados cuernos" no podrían ser recogidos por alguna caravana allí donde hubieran sido abandonados naturalmente por el animal. Pues sólo de este modo el "Tío Sam" puede esperar honradamente que yo le ayude, porque ¡no querrá usted que yo me cargue con un rifle al hombro y que deje "El Buddhismo Esotérico" a mi espalda, al pie de los riscos de las gamuzas!
Siento que se haya tomado la molestia de escribirme sobre Bradlaugh. Le conozco muy bien y también a su asociada. Hay más de un rasgo en su carácter que estimo y respeto. El no es inmoral, y nada de lo que pudiera decirse en favor o en contra de él por parte de la señora K., ni siquiera por parte de usted mismo podría cambiar o influir en mi opinión de él y de la señora Besant. Sin embargo, el libro publicado por ellos, —"The Fruits of Philosophy", es escandaloso y extremadamente pernicioso en sus efectos, sean cuales fueren los objetivos benéficos y filantrópicos que les llevaron a la publicación de la obra. Lamento —muy profundamente, mi querido amigo, verme obligado a disentir ampliamente de usted en mi punto de vista sobre el tema. Preferiría evitar tan desagradable discusión. Como de costumbre, a H.P.B. le faltó tacto al comunicar lo que se le encargó que dijera a la señora K., pero en general, lo expresó correctamente. Yo no he leído la obra —ni lo haré, pero tengo ante mí su impuro espíritu, su aura brutal y repito que, desde mi punto de vista, los consejos que se dan en la obra son abominables; son los frutos de Sodoma y Gomorra, más que de la Filosofía, cuyo mismo nombre degrada el libro. Cuanto antes dejemos de lado este tema —mejor.
Y ahora, tengo que irme. El viaje que me espera es largo y tedioso y la misión es casi desesperada. Sin embargo, algo bueno se hará.
Siempre suyo, sinceramente,
K.H.


LAS CARTAS DE LOS MAHATMAS. CARTA N°. 85

LAS CARTAS DE LOS MAHATMAS.
CARTA N°. 85
Carta del Mahatma K.H. a A. P. Sinnett.

LA RAMA LONDRES DE LA SOCIEDAD TEOSÓFICA

CARTA Nº 85
De K.H. a uno de los Vice-Presidentes o Consejeros de "La Rama Londres" de la Sociedad
Teosófica.
A los miembros de "La Rama Londres" de la Sociedad Teosófica —Amigos y adversarios.
Acabo de ordenar que se envíen dos telegramas a la señora A. Kingsford y al señor A.P. Sinnett para notificarles a ambos que la primera debe continuar siendo Presidenta de la "Rama Londres" de la Sociedad Teosófica.
Este no es sólo el deseo de uno de nosotros dos, o de ambos, que somos conocidos del señor Sinnett, sino que es el deseo expreso del Chohan mismo. La elección de la señora Kingsford no es cuestión de sentimientos personales entre nosotros y esa señora, sino que está basada enteramente en la conveniencia de tener al frente de la Sociedad, en un lugar como Londres, a una persona bien adaptada al nivel y a las aspiraciones del público (hasta ahora) ignorante (de las verdades esotéricas) y por este motivo, mal intencionado. Ni tampoco tiene en absoluto la menor importancia si la Presidenta actual de la Rama Londres de la S.T. abriga sentimientos de consideración o de irreverencia hacia los humildes y desconocidos personajes que están al frente de la Buena Ley Tibetana —sea el autor de la presente o cualquiera de sus Hermanos— sino que se trata de que dicha señora está cualificada para el propósito que todos abrigamos en nuestro corazón, es decir, la propagación de la VERDAD por medio de las doctrinas Esotéricas transmitidas por no importa qué canal religioso, y la destrucción del burdo materialismo y los ciegos prejuicios y el escepticismo. Como ha observado justamente la señora, hay que hacer comprender al público occidental que la Sociedad Teosófica es "una escuela filosófica constituida sobre las antiguas bases herméticas" —ya que ese público no ha oído hablar nunca del Sistema tibetano, y tiene ideas muy tergiversadas sobre el Sistema Esotérico Buddhista. Por lo tanto, y hasta aquí, estamos de acuerdo con las observaciones reflejadas en la carta escrita por la señora K. a Mme. B., y que se pidió a esta última que la "sometiera a K.H."; y a este respecto queremos recordar a nuestros miembros de la "Rama Londres" que la Filosofía Hermética es universal y no sectaria; mientras que la Escuela Tibetana siempre será considerada por aquellos que la conocen poco, si es que la conocen algo, como más o menos teñida de sectarismo. Al no aceptar la primera ninguna discriminación por cuestión de casta, color, ni credo, ningún amante de la sabiduría Esotérica puede poner ninguna objeción al nombre, como sucedería en el caso de que la Sociedad a la que pertenece llevara la etiqueta de una denominación específica correspondiente a una religión determinada. La Filosofía Hermética se adapta a toda creencia y a toda filosofía y no choca con ninguna. Es el océano sin límites de la Verdad, el punto central hacia donde fluye y donde coincide cada río, así como cada corriente —tanto que su origen esté en el Este, Oeste, Norte o Sur. Y así como el curso del río depende de la naturaleza de su cuenca, así también el canal para la comunicación del Conocimiento debe adaptarse a las circunstancias que le rodean. El Hierofante Egipcio, el Mago Caldeo, el Arhat, el Rishi, emprendieron antaño el mismo viaje de descubrimiento y llegaron por último a la misma meta, aunque por distintas trayectorias. Incluso en el momento actual, existen vigentes tres centros de la Fraternidad Oculta, tan separados geográficamente como exotéricamente —siendo la verdadera doctrina esotérica la misma en substancia, aunque diferente en los términos; todos enfocados al mismo gran objetivo, pero en los detalles de procedimiento no hay dos que, aparentemente, estén de acuerdo. Ocurre todos los días encontrar estudiantes pertenecientes a diferentes escuelas de pensamiento oculto, sentados lado a lado a los pies del mismo Gurú. Upasika (Madame B.) y Subba Row, aunque alumnos del mismo Maestro, no han seguido la misma Filosofía —la una es buddhista, y el otro advaita. Muchos prefieren llamarse buddhistas, no porque el nombre les identifique con el sistema eclesiástico construido sobre las ideas básicas de la filosofía de nuestro Señor Gautama Buddha, sino debido al significado de la palabra sánscrita "Buddhi" —sabiduría, iluminación; y como silenciosa protesta contra los vanos rituales y vacíos ceremoniales que, en demasiados casos, han sido causa de las mayores calamidades. Tal es, también, el origen del término caldeo Mago.
Es, pues, comprensible que los métodos del Ocultismo, aunque sean en su esencia inalterables, sin embargo tienen que adaptarse a los tiempos y a las circunstancias cambiantes.
El estado general de la Sociedad en Inglaterra —completamente distinto del de la India, donde nuestra existencia es cuestión de creencia común, o por así decirlo, inherente a la población y, en muchos casos, es cuestión de absoluto conocimiento— requiere un sistema totalmente distinto para la presentación de las Ciencias Ocultas. El único objetivo por el que hay que esforzarse es el mejoramiento de la condición del HOMBRE mediante la difusión de la Verdad, adaptada a los diferentes estados de su desarrollo, así como al desarrollo del país en el que vive y al que pertenece. La VERDAD no tiene una señal distintiva y no sufre por el nombre bajo el cual es promulgada —si se consigue el objetivo mencionado. La constitución de la "Rama Londres de la Sociedad Teosófica" permite alimentar la esperanza de que, antes de poco, se ponga en práctica el método adecuado. Es bien sabido que un imán deja de ser imán si sus polos cesan de ser antagónicos. Al unirse el calor por un lado y el hielo por el otro, la temperatura resultante será saludable para todo el mundo. La señora Kingsford y el señor Sinnett son útiles los dos y ambos son necesarios y apreciados por nuestro venerado Chohan y Maestro —precisamente porque son los dos polos calculados para mantener todo el cuerpo en armonía magnética, igual que el buen juicio de ambos formará un excelente componente que no se lograría de otra manera; el uno corrigiendo y el otro equilibrando. Para el firme progreso de la S.T. en Inglaterra es necesaria la dirección y los buenos servicios de ambos. Pero no pueden ser Presidentes los dos. Los puntos de vista de la señora Kingsford son, en el fondo, (excepto en los detalles) idénticos a los del señor Sinnett en las cuestiones de la Filosofía Oculta; y debido a su asociación con los nombres y símbolos familiares a los ojos y a los oídos cristianos, son más apropiados que los del señor Sinnett para la actual disposición de la inteligencia nacional inglesa y de su espíritu conservador. La señora K. es, pues, más idónea para dirigir con acierto el movimiento en Inglaterra. Por lo tanto, si nuestro consejo y nuestro deseo cuentan para algo entre los miembros de la "Rama Londres", sea como sea, ella tendrá que ocupar la Presidencia, al menos el próximo año. Que los miembros, bajo su dirección, traten de superar con decisión la impopularidad que toda enseñanza esotérica y toda reforma es seguro que provoquen en los comienzos, y triunfarán. La Sociedad será una gran ayuda y una gran fuerza para el mundo, así como un canal seguro para la corriente filantrópica de su presidenta. Su lucha constante y no del todo infructuosa, por la causa de la anti-vivisección, y su ardiente defensa del vegetarismo, son suficientes méritos para la consideración de nuestros Chohans, así como para la de todos los verdaderos buddhistas y advaitas —y de ahí la preferencia de nuestro Maha-Chohan en este sentido. Pero como los servicios del señor Sinnett por la buena causa son evidentemente importantes — mucho más importantes que los de cualquier otro teósofo occidental— por ello es aconsejable un nuevo arreglo.
Parece necesario, para un estudio apropiado y una correcta comprensión de nuestra filosofía y en beneficio de aquellos cuya inclinación les lleva a buscar el conocimiento esotérico en la fuente del Buddhismo del Norte, y para que esa enseñanza no sea impuesta ni siquiera virtualmente, ni ofrecida a aquellos teósofos que puedan discrepar de nuestros puntos de vista, que se forme un grupo especial compuesto por aquellos miembros que deseen seguir totalmente las enseñanzas de la Escuela a la que nosotros, miembros de la Fraternidad Tibetana, pertenecemos, y que se formará bajo la dirección del señor Sinnett y dentro de la "Rama Londres de la S.T." Ese es, en realidad, el deseo del Maha Chohan. Nuestra experiencia del año pasado demuestra ampliamente el peligro que se corre al someter imprudentemente nuestras sagradas doctrinas a un mundo no preparado. Por lo tanto, esperamos, y estamos resueltos a exigir si es necesario, más cuidado que nunca a nuestros seguidores, en la exposición de nuestras enseñanzas secretas. Por consiguiente, muchas de estas últimas que el señor Sinnett y sus condiscípulos puedan recibir de nosotros de cuando en cuando, tendrán que guardarse enteramente en secreto para el mundo —si quieren que les ayudemos en ese sentido.
Casi no necesito señalar que el arreglo propuesto está proyectado para conducir a un progreso armónico a la "R.L.S.T." Es un hecho universalmente admitido que el éxito maravilloso de la Sociedad Teosófica en la India es debido completamente a su principio de sabia y respetuosa tolerancia hacia las opiniones y creencias de cada uno. Ni siquiera el Presidente-Fundador tiene el derecho a intervenir, directa o indirectamente, para interferir la libertad de pensamiento del más humilde de los miembros; y menos aún tratar de influir en su opinión personal. Sólo cuando no hay esta generosa consideración es cuando incluso la más ligera sombra de diferencia arma a los buscadores de la misma verdad, por otra parte devotos y sinceros, con el dardo envenenado del odio contra sus hermanos, igualmente sinceros y devotos. Víctimas engañadas de verdades distorsionadas, olvidan, o nunca supieron, que la disonancia es la armonía del Universo. Así pues, en la Sociedad Teosófica, cada parte, como en las gloriosas fugas del inmortal Mozart, incesantemente estas disonancias se persiguen unas a otras en una discordancia armónica por los senderos del Progreso Eterno, para unirse y, finalmente, fundirse en el umbral de la meta perseguida, en un armonioso todo: la nota clave de la Naturaleza. La Justicia Absoluta no establece diferencias entre los muchos y los pocos. Por lo tanto, al mismo tiempo que agradecemos a la mayoría de los teósofos de la "R.L." su "lealtad" hacia nosotros, sus instructores invisibles, debemos recordarles que su presidenta, la señora Kingsford, también es leal y sincera —a lo que ella cree que es la Verdad. Y de la misma manera que ella es leal y sincera en sus convicciones, independientemente de la minoría que pueda estar de su parte en estos momentos, la mayoría dirigida por el señor Sinnett, nuestro representante en Londres, no puede, en justicia, cargarla con la culpa —puesto que ella ha negado enérgicamente toda intención de faltar a la letra o al espíritu del Artículo VI de los Estatutos de la S.T. Madre (los cuales le ruego que se miren y se lean)—, culpa que sólo lo es a los ojos de aquellos a quienes gusta ser excesivamente severos. Todo teósofo occidental, especialmente aquellos que quisieran ser nuestros seguidores, debería aprender y recordar —que en nuestra Fraternidad, todas las personalidades se funden en una idea única —el derecho abstracto y la absoluta práctica de la justicia para todos. Y que, aunque no digamos como los cristianos "devolved bien por mal" — repetimos con Confucio: "devolved bien por bien; para el mal —JUSTICIA". Así pues, los teósofos que piensan como la señora K. —incluso aunque estén personalmente en contra de algunos de nosotros hasta el fin— tienen tanto derecho a toda consideración y respeto (en tanto que sean sinceros) de nuestra parte y de parte de sus compañeros de opinión distinta, como los que están dispuestos a seguir incondicionalmente al señor Sinnett y a nuestras enseñanzas especiales. Una respetuosa obediencia a esta reglas servirá siempre en la vida a los intereses más elevados de todos aquellos a los que ellas conciemen. Para el progreso paralelo de los grupos bajo la dirección de la señora K. y del señor S. es necesario que uno no interfiera en las creencias y derechos del otro. Y se espera, seriamente, que ambos actuarán llevados por un sincero y atento deseo de respetar la independencia filosófica de cada uno, preservando, al mismo tiempo, su unidad como conjunto —es decir, los objetivos de la Sociedad Teosófica Madre en su integridad— y los de la "Rama Londres" con su ligera modificación. Quisiéramos que la Sociedad en Londres conservara su armonía en su división,  como en las Ramas indias, donde los representantes de las diferentes escuelas de Hinduísmo buscan estudiar las Ciencias Esotéricas y la Sabiduría Antigua sin abandonar necesariamente por ello sus respectivas creencias. Cada Rama, y a menudo miembros de la misma Rama, — en algunos casos cristianos conversos incluidos— estudian fraternalmente para servir a los objetivos comunes de la Sociedad. Para llevar a cabo este programa es deseable que la "Rama Londres" sea administrada al menos por catorce Consejeros —la mitad de tendencia hacia el Esoterismo cristiano, representado por la señora K., y la otra mitad por los que siguen el Esoterismo buddhista, representado por el señor S.; y que todas las cuestiones importantes se decidan por mayoría de votos. Somos plenamente conscientes y sabemos muy bien las dificultades de un arreglo así. Sin embargo, parece absolutamente necesario para restablecer la armonía perdida. La constitución de la "Rama Londres" tiene que ser modificada, y puede serlo siempre que los miembros lo intenten, y así tendrán mayor fuerza en una amistosa división como esa que en una unidad forzada.
Por lo tanto, a menos que la señora Kingsford y el señor Sinnett acepten la discrepancia en los detalles, y a menos que el trabajo vaya al unísono para servir a los principales objetivos tal  como están establecidos en los Estatutos de la Sociedad Madre, no podemos intervenir en el futuro desarrollo y progreso de la Rama Londres.
K.H.


LAS CARTAS DE LOS MAHATMAS. CARTA N°. 84

LAS CARTAS DE LOS MAHATMAS.
CARTA N°. 84
Carta del Mahatma K.H. a A. P. Sinnett.

LA RAMA LONDRES DE LA SOCIEDAD TEOSÓFICA

CARTA Nº 84
Confidencial
Mi querido amigo—
Lo que incluyo debe ser transmitido a la R.L.S.T. por su mediación, en su calidad de Vice-Presidente de la Sociedad Madre, y por lo tanto, como representante del Presidente-Fundador y no como miembro de la Rama de Londres.
Los recientes acontecimientos en los que usted ha desempeñado un papel no del todo agradable puede que sean penosos para algunos y fastidiosos para otros; sin embargo, es mejor que sea así y que no haya continuado la vieja calma paralizadora. Un acceso de fiebre en el cuerpo humano es prueba de que la naturaleza está tratando de expulsar los gérmenes de la enfermedad y, posiblemente, de la muerte, anteriormente absorbidos. Tal como iban las cosas, la Rama Londres estaba sólo vegetando y las vastas posibilidades de evolución psíquica en la Gran Bretaña no habían sido puestas a prueba totalmente. El Karma requería, evidentemente, que el reposo fuera interrumpido por la intervención del principal responsable de ello —C.C. Massey, y por eso fue él quien colocó a la señora K. en su actual posición. Ella no ha logrado su propósito, pero el Karma ha conseguido el suyo; en adelante, el grupo de Londres, despierto, estimulado y advertido, tiene el campo libre para ejercer sus actividades.
Su propio Karma, amigo mío, le destina a desempeñar un papel todavía más importante en las cuestiones teosóficas europeas del que ha tenido hasta ahora. La próxima visita de Olcott tendrá como resultado acontecimientos importantes, en cuyo desarrollo va usted a tomar parte. Mi deseo es que vaya usted haciendo acopio de todas las fuerzas en reserva de su ser, de manera que pueda estar a la altura de la dignidad e importancia de la crisis. Por poco que le parezca que consigue —psíquicamente— en esta existencia, no olvide que su desarrollo interno progresa de instante en instante y que hacia el final de su vida, así como en su próximo nacimiento, el mérito acumulado por usted le aportará todo aquello a lo que aspira.
No es buena política el que H.S. Olcott sea exclusivamente su huésped durante toda su estancia en Inglaterra: su tiempo debería ser compartido entre usted y otros con opiniones diversas —si es que ellos desearan invitarle durante algún tiempo. Irá acompañado de Mohini, a quien he elegido como chela mío y con el cual me comunico algunas veces directamente.
Trate al joven con amabilidad, olvidando que es un bengalí y recordando sólo que ahora es mi chela. Haga todo lo que pueda para dignificar el cargo de Olcott porque él representa a toda la Sociedad y por razón de su posición oficial —si no por otra es, con Upasika, el más cercano a nosotros en la cadena del trabajo teosófico.
Asirvadam (Bendiciones).

K.H.